viernes, 3 de febrero de 2017

Un naufragio en la solitaria costa de Cabo Raso

Los lectores constantes, parafraseando a Stephen King, de este blog, saben que me gusta seguir el rastro de naufragios en la costa patagónica. Mi atención en general se ha enfocado en la zona de Golfo Nuevo y de Península Valdés. Sin embargo, esta vez voy a animarlos a que salgamos del reparo del golfo y la península y nos dirijamos más al sur, donde el clima es más recio, hasta un paraje olvidado donde una vez hubo un germen de un pueblo. Vayamos hasta Cabo Raso, a buscar un naufragio relativamente moderno, un pesquero que terminó sus días en la restinga y partido al medio: El Chubasco.

Los restos del pesquero "Chubasco" sobre la restinga del Cabo Raso. Al fondo se ve lo que era la proa del barco.

Cabo Raso, de por sí, merece un extenso artículo por si solo, que espero redactar pronto. Al sur de lo que fue el poblado hay una restinga rocosa de coloración rojiza, donde el viajero, luego de recorrer una corta huella, se encuentra sin mayor inconveniente, con el pecio del pesquero Chubasco. Este barco tenía 19,95 metros de eslora, 6 metros de manga y 3 metros de puntal; y al momento del accidente que terminó con sus días de navegación, estaba cargado con 32 toneladas de pescado fresco.

El Chubasco encallado en la restinga, apenas después del accidente. Fuente: Prefectura Naval Argentina.

Según pude investigar en el Boletín Informativo Periódico de la Prefectura Naval Argentina, el 19 de marzo de 2002, a las 6:30, el buque pesquero Chubasco, de bandera argentina, encalló con 8 tripulantes a bordo, 70 kilómetros al norte de Camarones (Chubut) y a 180 metros de la costa. A causa de la emergencia, la tripulación abandonó el buque en un bote salvavidas y se refugiaron en una isla de piedra, donde esperaron a ser rescatados. A las 7:55 se envió una helicóptero de Prefectura hacia el lugar, con el propósito de evacuar a los tripulantes y trasladarlos hasta el puerto de Camarones. Se sumó a las tareas un avión patrullero marítimo para prestar apoyo durante el rescate. En todo momento se mantuvo contacto radioeléctrico con el capitán del buque, quien permaneció a bordo del pesquero.

Parte de la cubierta del Chubasco. La popa se halla a la izquierda y la proa a la derecha.

La historia tuvo un final feliz, ya que todos los tripulantes fueron recatados sanos y salvos, y no hubo derrames de combustible que afectasen el ecosistema local. Sin embargo, el Chubasco terminó sus días ahí mismo, en la restinga del Cabo Raso, bajo la acción del mar y el clima local. Hoy en día se encuentra partido la medio, la proa al norte, el resto del barco al sur. Se puede acceder fácilmente cuando la marea está baja, aunque no hay mucho más que la estructura metálica. El resto ha desaparecido casi por completo. Los restos del Chubasco, sumandos a la belleza del paisaje y la soledad de la costa, componen una fantástica postal que seguramente podrán hallar replicada en numerosos blogs de viajes.

Vista de babor del Chubasco, con el puente de mando en primer plano.

Buscando algunas referencias adicionales sobre este naufragio, encontré una notificación publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina del martes 9 de diciembre de 2003 (N° 30293), en la cual se intima a la empresa "Boca Cerrada S.A." a presentar el descargo correspondiente por la infracción cometida con su buque pesquero Chusbasco, Matrícula N° 1.148, conforme surge del informe de la Prefectura Naval Argentina de fecha 13 de marzo de 2002. La fecha es casi una semana anterior a la del accidente. ¿Cuál fue la infracción cometida? ¿Tuvo algo que ver con el posterior accidente? No lo sé, así que por el momento quedará en suspenso, o a la espera de un comentario de parte de ustedes, mis fieles lectores.

Proa del Chubasco. Se encuentra a unos 100 metros del resto de la embarcación, lo cual da una idea de la violencia y furia del mar.


Bueno, creo que es hora de dejar al Chubasco reposar en su sitio y volver a trabajar. Una decena de artículos aún me demandan para salir en los próximos meses. Hasta siempre.

Popa del Chubasco. Me llevé una sorpresa al descubrir la leyenda que indicaba su procedencia de Mar del Plata.
 
La costa de Cabo Raso vista desde la popa del Chubasco. Una de las impresiones más fuertes que me quedan de este lugar, y en general de toda la costa chubutense, es la belleza del paisaje combinada con la soledad del mismo. En todo el tiempo que estuvimos detenidos allí apenas si cruzamos a una mujer en bicicleta y un auto.

2 comentarios:

  1. pero anteriormente en esas playas tambien se produjerom otros naufrajios uno conocido era de la empresa ventura decada del ochenta

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    1. Gracias por tu comentario. Efectivamente, toda esa zona, entre Cabo Raso y Camarones, está plagada de naufragios. Pero no hya muchos que sean accesibles en la misma costa. Saludos

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