jueves, 22 de diciembre de 2016

Año Nuevo

Termina otro año y llega la hora de hacer balances. Desde la óptica del blog el balance es que fue un año con muchas ocupaciones que me demandaron más tiempo del previsto, y parte de ese faltante de tiempo lo cubrí quitándole horas al blog (entre otras cosas). Por esa razón llego a fin de año con la menor cantidad de entradas publicadas desde su creación, en 2010. Si lo veo en términos más cualitativos, en lugar de contar la cantidad de notas evaluar la calidad de las mismas, pues el balance es positivo, pero tampoco como para descorchar champán (o al menos no uno muy caro). Las notas en general tuvieron una buena cantidad de visitas, pero solo pocas de ellas califican como muy buenas, hay varias que son un simple relleno o parche que elaboré de mala forma para que no decaiga la frecuencia de publicaciones. Sí, es que en este mundo virtual los blogs que no publican seguido suelen estar condenados a la muerte.

Fuente: Molasaber.org

lunes, 12 de diciembre de 2016

De Ramallo a Paso de Indios, más que un simple viaje

Cada familia es un mundo, y cada uno de esos mundos encierra historias increíbles, muchas de ellas dignas de películas. Me fascinan las historias de gente común y corriente que afronta desafíos nuevos, largan todo y encaran algo en forma casi quijotesca, jugándose hasta lo puesto en ello. Las historias de los pioneros, por poner un ejemplo, como los que fueron colonizando a fuerza de trabajo y sudor los diferentes rincones de la Patagonia, son algunas de mis favoritas. Pero también, en una escala y un tiempo diferentes, se pueden hallar testimonios de algunas de esas luchas en la propia familia. En mi caso particular mi familia no tiene, como ocurre en muchas otras, ningún antepasado extranjero, y hay que remontarse hasta mis bisabuelos o tatarabuelos para encontrar a alguien que haya nacido fuera del país (lo cual me lleva directo al siglo XIX). Tanto mi familia materna como parte de la paterna no son patagónicos "NYC", sino que arribaron a esta región en diferentes épocas y por diferentes razones. Hoy voy a dedicar un espacio en este blog a recordar, de manera muy resumida, una parte de la historia de como mis abuelos maternos terminaron asentándose en esta tierra de leyendas. Pero para eso, vamos al origen, a la tranquila localidad de Ramallo, al norte de la provincia de Buenos Aires.

Antigua fotografía, probablemente de fines de los '40, de las casas emplazadas en una de las islas del Delta del río Paraná. En una de ellas vivieron mis abuelos durante un tiempo, antes de mudarse a la ciudad de Ramallo, y posteriormente, a la Patagonia.