viernes, 30 de septiembre de 2016

El complejo rompecabezas de los primeros emprendimientos pesqueros en el Golfo Nuevo

Hace unos años estuve investigando sobre la historia de las ruinas que se encuentran en Bahía Cracker, a las que siempre conocí como "el saladero". Eso dio lugar a una nota en este blog que con el tiempo se ha convertido en una de las más visitadas y comentadas. En aquel entonces encontré una serie de lagunas de información que hasta ahora no he podido desentrañar del todo. Según lo que pude averiguar, luego de revisar algunos libros sobre la historia de la industria pesquera en Argentina, la primera fábrica de conservas de la Patagonia (y la Argentina) estuvo en Puerto Madryn. En julio de 1911 se estableció en Puerto Madryn una pequeña fábrica de conservas cuyo nombre era toda una declaración: “La Primera”. Esta fábrica era propiedad de la firma Mardesich y Depolo, y producía conservas preparadas con pejerreyes, con y sin espinas, en forma de filet, en escabeche, etc., e incluía el saladero de bacalao y mero establecido en Bahía Cracker. Esta fábrica tropezó con inconvenientes emanados de disposiciones oficiales, las cuales redujeron su capacidad de producción y trabaron su desarrollo. Estas disposiciones, sumadas a los costos de fletes, trajeron como consecuencia la temprana extinción de la fábrica.

Así lucía Puerto Madryn a principios del siglo XX (circa 1911). Fuente: Facebook Madryn Olvidado.

A partir de aquella nota, recibí algunos aportes, principalmente de miembros de los grupos de Facebook Madryn Olvidado e Historia de la Patagonia, sobre la historia de Bahía Cracker. Entre ellos descubrí el testimonio de Payró, quien en su libro La Australia Argentina declaraba que ya había un emprendimiento pesquero en Bahía Cracker a fines del siglo XIX, propiedad de Eyroa y compañía. Sin embargo, existen otras fuentes que apuntan a que el origen del emprendimiento es otro, ya que Andres Jozwicki en su libro sobre la historia de los puertos de Chubut dice que era de la familia Daleoso, mientras que Don Luis Moisset, tripulante de la fragata Sarmiento, asegura que era de Solier.

A partir de estas fuentes contradictorias, y una notoria falta de información sobre el emprendimiento en Cracker, inicié una búsqueda algo desorganizada y muchas veces interrumpida. En los últimos años he recopilado información adicional, retazos que he ido encontrando por diversos caminos y, en la mayoría de las veces, en forma azarosa. Hurgando en los recovecos del Boletín Oficial de la República Argentina, el Archivo Parlamentario, y otros sitios de Internet, encontré unas cuantas referencias adicionales que enriquecen esta cuestión y llenan algunos, de los muchos, baches en la historia de los primeros emprendimientos pesqueros en el Golfo Nuevo. Para poder hilvanar esta historia, a todas luces incompleta, he organizado la información de manera cronológica, así que ahí vamos, retrocedemos 120 años y nos paramos en la costa de Bahía Cracker, donde un periodista de Buenos Aires deja un breve apunte en su diario de viaje.

domingo, 4 de septiembre de 2016

¿Hay alguien ahí afuera?

La entrada de hoy está dedicada a una de esas inquietudes existenciales que tengo desde que era muy pequeño. Desde la primera vez que levanté la mirada al cielo, consciente de que lo que había allá arriba eran miles y millones de soles desperdigados por la galaxia, me planteé una cuestión que todavía no tiene respuesta: ¿Hay alguien ahí afuera, más allá de los fríos abismos del espacio interestelar? La duda sigue ahí, intacta, y cada tanto la desempolvo de la mano de alguna lectura o noticia. Hace un par de días que terminé a leer la novela Pórtico, de Frederik Pohl, la cual trata sobre el hallazgo de una antigua base de una raza desconocida, que desapareció sin dejar rastro, exceptuando un asteroide plagado de túneles y de naves que nadie sabe manejar pero que todavía funcionan de maneras misteriosas. Simultáneamente, el pasado 24 de agosto, el mundo científico confirmó una noticia que se había filtrado unos días antes: hay un planeta orbitando la estrella Proxima Centauri, denominado provisionalmente como Proxima b. Este planeta tiene dos características realmente interesantes: gira en torno de la estrella más cercana a la Tierra (son 4 años luz, una barbaridad, pero en términos astronómicos es "a la vuelta de la esquina") y se encuentra en los que se denomina como zona habitable de la estrella, esto es, a una distancia donde, de haberla, el agua podría ser liquida (con todo lo que eso implica en la búsqueda de rastros de vida). Más allá de que aún se requiere una confirmación independiente del hallazgo, los resultados obtenidos sugieren un porcentaje muy elevado de factibilidad. Así que, mientras esperamos más noticias sobre este tema, voy a aprovechar el envión temático y retomar una entrada inconclusa que comencé allá por abril, y que durmió hasta ahora. Y para eso, me voy a remitir a otra novela de ciencia ficción que leí hace poco y que viene al caso: Contacto.

Recreación artística de Proxima b. En el horizonte aparece la enana roja Proxima Centauri, y más atrás el sistema binario Alpha Centauri A y B. Nuestro Sol luciría como una estrella más del montón del firmamento de Proxima b, pero ¿habrá algo en su superficie que pueda contemplarlo? [Fuente: Eureka]