miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Y dónde está el dinosaurio?

Al título bien podría seguirle otra pregunta: "perdón, ¿de qué dinosaurio me habla?" Porque la verdad es que en esta entrada no tengo material para mostrar, sino que tengo preguntas que hacer. Todo comienza hace unos días, cuando empecé a ordenar (infructuosamente) parte del material que voy acumulando para el blog. Allí me encontré con un archivo pdf que descargué hace tres años (y que había olvidado), con una noticia que desconocía por completo. Una búsqueda medianamente intensiva por la web arrojó un único resultado adicional, que apenas si agrega algo a la versión previa. Así que en este punto lo único que tengo es una incógnita reforzada por dos fuentes. Pues bien, vamos a ver de que se trata. En la tapa del diario mexicano El informador, del día 7 de mayo de 1920, aparece la siguiente noticia:

Tapa del diario mexicano "El informador", del viernes 7 de mayo de 1920 [Fuente: El Informador].

Fue robado el famoso dinosaurio patagón descubierto hace apenas un año
Buenos Aires, 4 de mayo
¿Quién robó el gran dinosaurio de la Patagonia? Esta es la pregunta publicada por todos los periódicos, y la misma que el Dr. Carlos Ameghino, director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires desearía le contestaran. El dinosaurio, o mejor dicho su esqueleto, no fue robado del museo, sino del suelo de Patagonia, cerca de Neuquen, donde, en un estado maravilloso de conservación, fue descubierto por algunos ingenieros ingleses hace un año, al hacer una excavación. Notificaron a Arthur Smith WoodWard, naturalista del Museo Británico, lo sucedido, quien lo comunicó después al Dr. Ameghino.
De la descripción de los ingenieros, se deduce que el dinosaurio era un monstruo, peor que el dinosaurios y de nuevas especies. No teniendo fondos el museo, el Dr. Ameghino por su cuenta envió una expedición a cargo del joven naturalista Augusto Tapia, con objeto de traer el esqueleto a Buenos Aires.
"Los ingenieros ingleses" dice el Dr. Ameghino, "informaron a Tapia a la llegada de éste, que encontrándose en viaje de exploración, vino al lugar una persona desconocida, recogió todos los fósiles que se habían desenterrado llevándose los que le parecieron interesantes, inclusive el dinosaurio, y dejando el resto. Tapia solo encontró un montón de osamentas pertenecientes a especies diversas bien conocidas. En cambio, ya no se encontraba la osamenta de la especie nueva descubierta.

jueves, 17 de marzo de 2016

Huellas de guerra

[modo editor iracundo activado]
La guerra, y disculpen las palabras que uso pero no se me ocurren otras, es una mierda. Representa, como dije en una entrada del año pasado, el fracaso de la Humanidad. Es cierto que se ha convertido en un mecanismo casi evolutivo de la sociedad humana, que ha generado puntos de quiebre en el curso de la historia. Pero aún así, no deja de ser un mecanismo de mierda. Familias destrozadas, países devastados, generaciones perdidas... por no hablar de los fríos balances económicos. Pero su efecto no se limita a esto, que ya es más que suficiente, sino que quedan profundas huellas en la tierra misma, huellas que recuerdan la violencia del pasado reciente. 
[modo editor iracundo desactivado]
 
Vista aerea de la colina de Vauquois (Butte de Vauquois), lugar donde se desarrollaron sangrientas batallas entre alemanes, franceses y británicos. En la cima de la colina se alzaba una villa, que fue destruída por los intensos bombardeos. Hoy en día quedan estos impactantes cráteres que, 100 años después, nos recuerdan el horror y la violencia de aquellos días. Fuente: Daily Mail

lunes, 7 de marzo de 2016

El tránsito de Venus de 1882 visto desde la Patagonia

En mayo del año pasado publiqué un artículo que recopilaba algunas notas periodísticas sobre la colonia Chubut en el siglo XIX. Entre ellas, había una del periódico New York Times del 21 de abril de 1889 que, bajo el título de "Galeses en la Patagonia", decía (entre otras cosas):

"The colony boasts two towns - TreRawson, about four miles above the mouth of the river, and Gayman, much higher up. The former is situated on both banks of the river and supports a ferry consisting of a skiff manned by one boatman. A little to the southern of this town stand the brick and stone pedestals erected by the Frenchmen on which to mount the instruments, monuments of their visit in 1874 for the observation of the transsit of Venus."
"La colonia cuenta con dos ciudades, Tre-Rawson, a unos cuatro kilómetros de la desembocadura del río, y Gayman (sic), mucho más arriba. La primera se emplaza en ambas orillas del río y emplea un ferry que consiste en un esquife tripulado por un barquero. Un poco más al sur de esta ciudad se destacan los pedestales de ladrillo y piedra erigidos por los franceses, en donde montaron los instrumentos, monumentos de su visita en 1874 para la observación del tránsito de Venus."

Esta cita me desconcertó en su momento, porque nunca había escuchado nada sobre una visita científica a Chubut en aquella época. Rebuscando en la web, descubrí que hubo no hubo una, sino varias expediciones científicas para estudiar el tránsito de Venus en 1882 en la Patagonia. Lo primero que asumo es que el autor anónimo del artículo del New York Times se equivocó en la fecha, y mencionó 1874 en lugar de 1882. A partir de allí, vamos a ver de que se trataban aquellas expediciones. Para ello, la primera pregunta que hay que hacerse es: ¿Qué es un "Tránsito"? ¿Por qué es importante un "Tránsito de Venus"?

El tránsito de Venus (círculo negro) a través del disco solar. A la izquierda, una de las miles de fotos tomadas en 1882 [European Southern Observatory]. A la derecha, imagen capturada por el observatorio espacial SDO (Solar Dynamics Observatory) en 2012 [Eureka].