jueves, 22 de diciembre de 2016

Año Nuevo

Termina otro año y llega la hora de hacer balances. Desde la óptica del blog el balance es que fue un año con muchas ocupaciones que me demandaron más tiempo del previsto, y parte de ese faltante de tiempo lo cubrí quitándole horas al blog (entre otras cosas). Por esa razón llego a fin de año con la menor cantidad de entradas publicadas desde su creación, en 2010. Si lo veo en términos más cualitativos, en lugar de contar la cantidad de notas evaluar la calidad de las mismas, pues el balance es positivo, pero tampoco como para descorchar champán (o al menos no uno muy caro). Las notas en general tuvieron una buena cantidad de visitas, pero solo pocas de ellas califican como muy buenas, hay varias que son un simple relleno o parche que elaboré de mala forma para que no decaiga la frecuencia de publicaciones. Sí, es que en este mundo virtual los blogs que no publican seguido suelen estar condenados a la muerte.

Fuente: Molasaber.org


Pero bueno, dejemos al 2016, porque se extingue inexorablemente y ya no podemos cambiarlo. Ahora miremos al 2017. Es un número primo, con todo lo que esto significa, lo cual me predispone positivamente [aclaración: lo digo en un puro sentido matemático. Ni se les ocurra pensar en numerología u otras yerbas]. Seguramente será un año cargado de compromisos, así que voy a optimizar los tiempos y aprovechar los huecos que vayan quedando antes de que se me venga el final de año nuevamente encima. Tengo ganas de limpiar un poco el directorio donde acumulo las notas empezadas, algunas hace más de un año, para avanzar con el material nuevo que voy encontrando día a día. Voy a tener que ser un poquito menos puntilloso, para no esperar hasta tener todo completamente cerrado y en caja para publicar, pero sin caer en la improvisación o la desprolijidad.

La mirada crítica de Mafalda, siempre vigente [Fuente: Gantillano]


Una última reflexión antes de terminar. La época de Navidad y Año Nuevo evoca en mi mente muchos recuerdos de mi niñez. Recuerdos de un tiempo más inocente, más simple, más tranquilo. Recuerdos de fin de clases, de días largos, el arbolito cargados de luces, y un verano que prometía durar una eternidad. El mundo ha cambiado mucho desde entonces, y mucho de aquello se perdió sin remedio. Pero inevitablemente vuelvo con mi mente a ese Madryn ochentoso, a la familia, a la sencillez de aquel entonces. Cómo diría Carlos Ruiz Zafón en su libro "El Prisionero del Cielo":
"En aquellos años la Navidad todavía conservaba cierto aire de magia y misterio. La luz en polvo del invierno, la mirada y el anhelo de gentes que vivían entre sombras y silencios conferían a aquel decorado un leve perfume a verdad en el que, al menos los niños y los que habían aprendido a olvidar, aún podían creer."

Bueno estimados lectores y seguidores de este humilde blog, les deseo una FELIZ NAVIDAD y un MUY PROSPERO AÑO 2017, y espero poder sorprenderlos con más y mejores notas en los próximos meses. Hasta siempre.

Un saludo de fin de año con mucha "química" [Fuente: Twitter].

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