domingo, 4 de septiembre de 2016

¿Hay alguien ahí afuera?

La entrada de hoy está dedicada a una de esas inquietudes existenciales que tengo desde que era muy pequeño. Desde la primera vez que levanté la mirada al cielo, consciente de que lo que había allá arriba eran miles y millones de soles desperdigados por la galaxia, me planteé una cuestión que todavía no tiene respuesta: ¿Hay alguien ahí afuera, más allá de los fríos abismos del espacio interestelar? La duda sigue ahí, intacta, y cada tanto la desempolvo de la mano de alguna lectura o noticia. Hace un par de días que terminé a leer la novela Pórtico, de Frederik Pohl, la cual trata sobre el hallazgo de una antigua base de una raza desconocida, que desapareció sin dejar rastro, exceptuando un asteroide plagado de túneles y de naves que nadie sabe manejar pero que todavía funcionan de maneras misteriosas. Simultáneamente, el pasado 24 de agosto, el mundo científico confirmó una noticia que se había filtrado unos días antes: hay un planeta orbitando la estrella Proxima Centauri, denominado provisionalmente como Proxima b. Este planeta tiene dos características realmente interesantes: gira en torno de la estrella más cercana a la Tierra (son 4 años luz, una barbaridad, pero en términos astronómicos es "a la vuelta de la esquina") y se encuentra en los que se denomina como zona habitable de la estrella, esto es, a una distancia donde, de haberla, el agua podría ser liquida (con todo lo que eso implica en la búsqueda de rastros de vida). Más allá de que aún se requiere una confirmación independiente del hallazgo, los resultados obtenidos sugieren un porcentaje muy elevado de factibilidad. Así que, mientras esperamos más noticias sobre este tema, voy a aprovechar el envión temático y retomar una entrada inconclusa que comencé allá por abril, y que durmió hasta ahora. Y para eso, me voy a remitir a otra novela de ciencia ficción que leí hace poco y que viene al caso: Contacto.

Recreación artística de Proxima b. En el horizonte aparece la enana roja Proxima Centauri, y más atrás el sistema binario Alpha Centauri A y B. Nuestro Sol luciría como una estrella más del montón del firmamento de Proxima b, pero ¿habrá algo en su superficie que pueda contemplarlo? [Fuente: Eureka]


El pasado mes de enero (¿o era febrero?) leí la novela Contacto, de Carl Sagan. No me sorprendió demasiado porque ya había visto la película en su momento, cuando la estrenaron en el cine (1997). Salvo algunas adaptaciones, la trama no se ve alterada en gran medida, por lo que es equivalente ver uno o leer el otro. Para el que haya hecho ninguna de las dos cosas, le resumo que la historia trata sobre lo que podría el primer contacto con una civilización extraterrestre. Todo comienza el día que se detecta una emisión que proviene de la estrella Vega, el cual contiene un mensaje complejo para construir una extraña máquina con la cual se podría viajar de un extremo a otro de la galaxia. En fin, más allá del desarrollo y desenlace de la historia, que no voy a desmenuzar acá, quiero quedarme con la idea de Sagan, que es la de la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Él fue uno de los impulsores del Proyecto SETI (del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence, Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), la iniciativa más emblemática en esta área. Esta búsqueda tuvo su correlato incluso en nuestro país, donde se desarrolló el proyecto META II (la sigla META viene de Megachannel ExtraTerrestrial Assay), cuyas especificaciones técnicas pueden hallarse en este enlace. Este proyecto era el único emprendimiento de este tipo en el hemisferio sur, en cuyo cielo se puede encontrar el centro de nuestra galaxia (la Vía Láctea), que es la dirección del espacio donde existe la mayor densidad de estrellas (100 millones de estrellas por cada grado cuadrado de arco), las galaxias más cercanas (las Nubes de Magallanes) y unas 200 estrellas cercanas con características muy similares a nuestro sol. Hoy en día debería, y lo digo en potencial porque no hay información al respecto, estar operando META III, como continuación de los anteriores proyectos. Esta de más comentar que. hasta el momento, no se ha detectado ninguna señal que nos haga sospechar siquiera que hay alguien "allá afuera" que está tratando de comunicarse o simplemente dispersando sus ondas de radio y TV locales. ¿Es eso lógico? Pues bien, primero demos un vistazo a algunos números relacionados con los supuestos alienigenas.

Juego de antenas del programa SETI. Fuente: Mary Greeley News.


La Ecuación de Drake y la Paradoja de Fermi
Para que entendamos la magnitud del problema al que nos enfrentamos cuando decimos que pretendemos descubrir una civilización extraterrestre, tenemos que tratar de asimilar la vastedad del Universo y los millones de mundos que pululan por él. Una forma de estimar, al menos como ejercicio de especulación, la cantidad de mundos habitados y desarrollados tecnológicamente susceptibles de poseer emisiones de radio detectables, es la ecuación de Drake. La misma fue planteada por el radioastrónomo y presidente del instituto SETI Frank Drake en 1961, mientras trabajaba en el Observatorio Nacional de Radioastronomía en Green Bank (EE.UU.). Esta ecuación identifica los factores específicos que, se cree, tienen un papel importante en el desarrollo de las civilizaciones.

La ecuación de Drake, con el detalle de los diferentes coeficientes que la componen. Al día de la fecha no hay forma de conocer exactamente los valores de esos coeficientes, por lo que todos los intentos de resolver la ecuación de Drake son especulaciones, con mayor o menor soporte científico. Fuente: Astroseti.


Como bien decía, esta fórmula es un ejercicio de especulación, porque por el momento no hay datos suficientes para resolverla ni está demostrado que sea correcta. Sin embargo la comunidad científica ha aceptado su relevancia como primera aproximación teórica al problema, y suele emplearse para plantear distintas hipótesis. De hecho, según los cálculos del mismo Drake, la ecuación arroja un total de 10 posibles civilizaciones detectables por año, mientras que cálculos realizados por otros investigadores arrojan números menos prometedores, tales como N=0.0000000676963 y N=0.0000000161182 posibles civilizaciones detectadas al año. Esto implicaría, por ejemplo, un civilización detectada cada 14.771.856 o 62.041.667 años, o una civilización detectada entre un grupo de 14.771.856 o 62.041.667 estrellas.

Incluso si nos quedamos con el optimismo de Drake, surge otra cuestión. Hay una (aparente) contradicción entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de existencia de civilizaciones inteligentes en el universo observable, y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones. Esta contradicción se conoce como la Paradoja de Fermi, y surgió en 1950 en medio de una conversación informal del físico Enrico Fermi con otros físicos del laboratorio. Puede resumirse de la siguiente forma: la creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario es paradójica sugiriendo que nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas.

El humor de XKCD, que explica la Paradoja de Fermi desde el punto de vista de dos hormigas: "Hemos buscado en docenas de baldosas rastros de varios tipos comunes de feromonas. Si hubiese vida inteligente por aquí ya hubiesemos encontrado mensajes de ellos". Si no escuchamos es porque quizás no lo hacemos de la manera ni en la dirección correcta. Fuente: XKCD.

A modo de contexto, es bueno recordar que esta paradoja se formuló en una época en la que Fermi estaba trabajando en el Proyecto Manhattan cuyo fin era el desarrollo de la bomba atómica estadounidense. La respuesta de Fermi a su paradoja es que toda civilización avanzada desarrollada en la galaxia, desarrolla con su tecnología el potencial de exterminarse tal y como percibía que estaba ocurriendo en su época. El hecho de no encontrar otras civilizaciones extraterrestres implicaba para él un trágico final para la humanidad. Sin embargo, existen numerosas explicaciones alternativas a esta paradoja, como bien pueden encontrar en este enlace.

Una genial cita del escritor y científico Arthur C. Clarke: "Existen dos posibilidades: Estamos solos en el Universo o no. Ambas son igualmente aterradoras". Fuente: Izquotes.


Misteriosas señales
El 15 de agosto de 1977 a las 23:16, el radiotelescopio Big Ear de la Universidad del Estado de Ohio recibió una señal de radio de origen desconocido de 72 segundos de duración, con una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo. Esta señal, que pasó a conocerse como la señal Wow! provenía de alguna fuente en dirección a la constelación de Sagitario. Esta señal es una de las pocas inexplicadas que podría tener un origen extraterrestre y haber sido emitido por seres inteligentes. Sin embargo, algunos investigadores han propuesto algunas respuestas alternativas, que no necesitan de extraterrestres, que están pendientes de verificarse.

La señal Wow! se reduce a una simple secuencia "6EQUJ5", donde cada caracter representa una cierta potencia de señal (ver gráfica de la esquina inferior izquierda). Sin embargo, su comportamiento y forma no pueden explicarse de manera normal, por lo menos hasta ahora. Fuente: Tech Times.


El año pasado hubo otra noticia que también llamó la atención de la prensa. La estrella KIC 8462852 se hizo famosa por su extraña curva de luz, la cual no se ha podido explicar de forma satisfactoria. En su momento la hipótesis favorita era que estos cambios se debían a la presencia de una gran nube de cometas alrededor de la estrella, pero no todos están de acuerdo. Los investigadores han propuesto algunas explicaciones exóticas que van desde la presencia de manchas estelares gigantescas a que una nube de gas envuelve a la estrella, incluyendo hasta la presencia de materia oscura, pero todas estas hipótesis no se ajustan a ningún modelo teórico conocido. Pero la verdad es que nadie sabe con certeza que es los que pasa, y lo único cierto es que, además de sufrir extraños tránsitos, la estrella está disminuyendo su brillo poco a poco. Por esta razón, algunos expertos han concluido que, podrían estar causados por la presencia de gigantescas estructuras alienigenas, como por ejemplo una Esfera de Dyson en construcción. Se han realizado observaciones en el espectro visible y en el espectro de radio relativamente limitadas en búsqueda de alguna señal SETI, pero hasta ahora no se ha hallado nada. Todavía estamos muy lejos de concluir que la causa de la anomalía sea una civilización alienigena excepcionalmente laboriosa, pero mientras no tengamos más información nada nos impide dejar volar la imaginación.

Una esfera de Dyson, de existir, sería una descomunal estructura de dimensiones planetarias, que solo podría ser construida por una civilización muy avanzada. ¿Sucederá algo así en KIC 8462852? Fuente: CosmosUp.

Hace unos días, circuló un rumor de que el radiotelescopio ruso RATAN-600 había detectado una señal de posible procedencia alienigena, similar a la Wow!. Sin embargo, luego se desmintió el rumor y los propios operadores del radiotelescopio aseguran que pronto publicarán una nota de prensa desmintiendo la posibilidad de que su origen sea una civilización extraterrestre. Fuente: Eureka.


Hola... ¿hay alguien ahí?
La verdad es que no se ha encontrado evidencia contundente que nos indique que hay alguien ahí afuera llamándonos. Entonces la pregunta a la inversa sería: ¿qué hemos hecho nosotros para que los posibles aliens de nuestro vecindario estelar nos escuchen? Teniendo en cuenta que hace poco más de un siglo que estamos jugando con el espectro radioeléctrico, civilizaciones tecnológicas situadas en un radio menor a 100 años luz deberían haber recibido señales desde la Tierra. Así los habitantes de Aldebaran deberían estar asistiendo al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los aliens de Mu Arae deberían estar viendo los primeros capítulos de The Twilight Zone y en Fomalhaut están viendo Miami Vice. Pero suponiendo que no les gustan nuestros programas de TV, ¿hemos hecho algo adrede para que nos escuchen? Pues sí, algunas cosas hemos hecho.

Haciendo una analogía con el contexto nacional, podríamos decir que en Altair y 40 Eridani están enterándose de la caída del gobierno de la Alianza, en Vega están descubriendo que significa la palabra "hiperinflación", en Pollux están viendo la guerra de Malvinas y en Mu Arae están viendo la asunción de Arturo Umberto Illia a la presidencia de la Argentina. Fuente: Abstruse Goose.


Un mensaje desde lo profundo de la selva
El 16 de noviembre de 1974 se emitió un mensaje de radio desde el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) cuyo destinatario es desconocido. Dicho mensaje tenía una longitud de 1679 bits y fue emitido enviado en la dirección del cúmulo de estrellas M13 (compuesto por unas 400000 estrellas), situado en la constelación de Hércules, y a unos 25000 años luz de distancia de la Tierra. El mensaje en cuestión, elaborado por Frank Drake y Carl Sagan, entre otros, contiene información sobre la situación del Sistema Solar, el planeta Tierra y los seres humanos. Teniendo en cuenta la distancia a la que se hallan los posibles destinatarios, creo que es mejor pensar en planes alternativos, porque no vamos a tener respuesta en mucho tiempo.

El mensaje enviado desde Arecibo, donde cada cuadradito representa un bit de información. Los colores se usan a los fines de resaltar cada sección del mensaje, pero en la realidad el mensaje es binario, y solo hay dos posibilidades: "0" y "1". Fuente: Wikipedia.


Por cierto, la cuestión de entablar comunicación con una civilización extraterrestre plantea un complejo problema de comunicación. La raza humana, más allá de la diferencias culturales e históricas, comparte un tronco común, y si bien nunca voy a entender el chino mandarín o el thailandés, existen gestos y señales que son universales... en nuestro planeta. Ahora pongamonos en la situación de estar frente a frente con un extraterrestre recién llegado desde Tau Ceti... ¿por donde empezamos? No solo la biología será diferente, sino que las formas de comunicación y los conceptos abstractos relacionados con el lenguaje serán diferentes. ¿Cuál podría ser la base común? ¿Cómo hacer para escribir algo en “ningún idioma” en particular, pero lo suficientemente explícito como para que cualquiera que pueda “razonar” lo pueda entender? Pues ni más ni menos que la matemática, porque en cualquier lugar del Universo 1+1=2 y la relación entre el radio y el perímetro de una circunferencia es Pi. Esto no quiere decir que sea fácil, pero es la única base común que podrían compartir dos seres inteligentes nacidos en dos planetas diferentes. Un interesante ejercicio para entender como podría esbozarse un pequeño mensaje de presentación de naturaliza matemática, es el que redactó  Ivan Bell, un profesor de inglés en Tokio, quien elaboró un mensaje interplanetario de 24 símbolos, que el diario japonés Japan Times publicó en su edición del 22 de enero de 1960, pidiendo a sus lectores que lo descifraran. No voy a develar acá el misterio, pero al que le interese, puede ver una breve explicación del mismo en este artículo del genial Adrián Paenza.

El mensaje de Ivan Bell, un enfoque simple y práctico del problema de la comunicación con seres de oros mundos. Fuente: El correo de UNESCO, febrero 1966.

Souvenires cósmicos
Por si no bastaron nuestras emisiones de radio y TV, algunas de las cuales deben haber desalentado al alien más valiente (¿explicará la Paradoja de Fermi el que nos extraterrestres hayan visto la programación basura de los últimos 20 años?), ni el mensaje de Arecibo, también hemos enviado algunos souvenires materiales, bien sólidos, a bordo de algunas de las naves espaciales más emblemáticas del siglo XX. Me refiero a la placa de la sonda Pioneer 10 y los discos de las sondas Voyager.

La sonda espacial Pioneer 10 fue lanzada el 2 de marzo de 1972, y fue la primera en atravesar con éxito el cinturón de asteroides y pasar por el planeta Júpiter, objetivo principal de su misión. En junio del año 1983 se convirtió en el primer objeto fabricado por el ser humano que atravesó la órbita de Neptuno, en aquel momento el planeta más distante del Sol dada la excentricidad de la órbita de Plutón. A bordo de dicha sonda viaja una placa, diseñada y popularizada por Carl Sagan y Frank Drake, que contiene información gráfica básica de los seres humanos y de nuestro sistema solar. En ella aparecen la imagen de la sonda, dos figuras humanas (una femenina y otra masculina), un haz de líneas radiales que representan a nuestro Sol y su posición relativa respecto de los púlsares más significativos cercanos a nuestro sistema solar y un esquema del sistema solar, con los planetas ordenados según su distancia al Sol.

La placa de la Pioneer 10. Fuente: NASA on the Commons.


Las sondas Voyager 1 y 2 fueron lanzadas en septiembre y agosto de 1977, respectivamente, desde Cabo Cañaveral. Ambas estudiaron el sistema solar exterior, la primera visitando Júpiter y Saturno, y la segunda visitando los mismos planetas además de Urano, en 1986, y Neptuno, en 1989. Ambas siguen operativas y comunicándose en forma regular con las bases en la Tierra. El 25 de agosto de 2012, a poco más de 19000 millones de kilómetros del Sol o 122 unidades astronómicas (UA), la Voyager 1 deja atrás la heliopausa, siendo la primera en alcanzar el espacio interestelar. Actualmente se halla a unas 135 UA (más de 20000 millones de kilómetros) del Sol, lo que la convierte en la nave espacial más alejada de la Tierra. Sin embargo, aún se considera que no ha salido del sistema solar, y restan unos 300 años más de viaje para alcanzar la frontera definitiva: la nube de Oort.

Posición aproximada de las sondas Pioneer 10 y 11, y las Voyager 1 y 2, en 1992. Fuente: The worlds of David Darling.


Al igual que la Pioneer 10, las Voyager llevan un presente para quien sea que las encuentre en el medio del vacío interestelar. Se trata de un disco de oro (uno en cada sonda), denominado "The Sounds of Earth" (Sonidos de la Tierra), en el cual se grabaron saludos en diferentes idiomas, música, y diferentes sonidos que caracterizan al hombre y el planeta Tierra. Como las sondas son muy pequeñas comparadas con la inmensidad del espacio interestelar, la probabilidad de que una civilización que viaja por el espacio se encontrase con ellas es muy pequeña, sobre todo porque las sondas con el tiempo dejarán de emitir cualquier tipo de radiación electromagnética. Carl Sagan dijo que "la nave espacial, y el registro, solo serán encontradas si existen otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta". Así, el registro es más visto como una cápsula del tiempo o como algo simbólico en lugar de un serio intento de comunicarse con la vida extraterrestre.

Cubierta de aluminio y oro que protege a los discos "Sounds of Earth" de las sondas Voyager. Su objetivo es proteger a los discos del bombardeo de micrometeoritos, pero también cumple el doble propósito de servir de guía para el hipotético alien que desease reproducir el disco. Fuente: NASA on the Commons.


Buscando extraterrestres a la vuelta de la esquina
Podemos darle vuelta al problema de la comunicación. Enviamos mensajes al espacio y escuchamos, a ciegas, si hay alguna respuesta. Enviamos naves con tarjetas de presentación de nuestro planeta, pero... ¿y si "ellos" han hecho lo mismo? Es algo descabellado, pero no podemos descartarlo, simplemente porque la ausencia de pruebas no significa prueba de ausencia. Por eso, también es posible que ya nos hayan visitado en el pasado usando sondas no tripuladas o NTAs (Non-Terrestrial Artifacts). E incluso cabe la opción de que nos estén observando en este mismo momento, pero que hayan decidido no interferir con nuestra civilización por algún motivo (también conocido como la Hipótesis del zoológico). Suponiendo que el tamaño más pequeño de un NTA interestelar sea de 1 a 10 metros (una especie de Voyager extraterrestre), es perfectamente posible que el Sistema Solar esté repleto de sondas alienigenas que no hayamos detectado. Hay investigadores que han hecho algunos análisis sobre esta hipótesis, concluyendo que, como es casi intuitivo, encontrar un NTA en el Sistema Solar sería como encontrar una aguja en un inmenso, descomunal, pajar. Las conclusiones a las que han llegado son meramente especulativas, pero al menos nos hablan de que en caso de haber algún artefacto extraterrestre olvidado en el Sistema Solar, pues habría posibilidades no tan despreciables de encontrarlos.

Una de las escenas principales de la película 2001, cuando los investigadores van a estudiar el misterioso monolito negro que hallaron enterrado en el cráter Tycho, en la Luna. El monolito, en este caso, no deja de ser un NTA. Fuente: Enterprise Mission.


Comentarios finales
El hombre, desde que tiene conciencia de si mismo y trata de comprender su entorno, ha levantado la vista al cielo y se ha preguntado que es lo que hay más allá. Nos intriga de sobremanera responder la pregunta de si hay vida allá afuera. Casi nadie descarta que la vida tiene que haber surgido en más de un lugar a la vez. Pero la pregunta que realmente nos atormenta es si hay vida inteligente, si en algún rincón de la galaxia o del Universo, hay seres pensantes que se hacen preguntas como nosotros, que miran al cielo y dicen ¿hay alguien allí? La pregunta, por ahora, no tiene respuesta, pero sin duda seguirá impulsando las mentes y los esfuerzos en pos del conocimientos. Mientras no haya respuesta, el hombre seguirá y seguirá buscando. Y si algún día aparece la respuesta que tanto hemos buscado, pues entonces ese día comenzará una nueva, e irremediablemente distinta, Era para la Humanidad.


Nota del 26/sept/2016: Recomiendo leer este interesante artículo titulado "Entablar contacto con extraterrestres divide a los científicos", que salió hace pocos días. Creo que enriquece un poco la cuestión de los desafíos y cuestiones que plantea un contacto con otra civilización.

Nota del 01/octubre/2016: Revisando y ordenando archivos descargados, encontré una nota del blog La Aldea Irreductible, titulado "Un rock ‘n roll para el nazi que presidió la ONU… Nuestro representante ante el Universo y los extraterrestres". Vale la pena leerla, es una irónica historia de como un ex-miembro del ejército alemán durante la 2º Guerra Mundial, sospechado de algunos crimenes, no solo terminó siendo Secretario General de la ONU, sino que su voz fue grabada y viaja en uno de los discos de las Voyager.

6 comentarios:

  1. Sobre la ecuacion de drake. En su momento lei sobre el tema cuando lei el libro de sagan, cosmos. Y algo siempre me inquieto entre sus terminos. Y es la consideracion de a que llamamos inteligencia. A que me refiero, homo sapiens hubo muchas tribus o grupos, pero solo los andaban por la zona de grecia son los que empezaron a desarrollar las matematicas y otras ciencias que le permitio al hombre avanzar tecnologicamente hablando. Podriamos discutir si los egipcios o los mayas quizas tambien podrian haber llegado, pero desaparecieron. Dicho de otra forma, esta lleno de tribus sobre la tierra que viven igual que hace miles de años (tecnologicamente hablando, no progresaron) y seguramente lo seguiran haciendo otros tantos si el hombre moderno no los ¨coloniza¨. A donde quiero llegar... a que la misma tierra esta lleno de ejemplos de grupos o pueblos, o etnias inteligentes, pero solo una llego a desarrollarse industrialmente, por supuesto, luego estos conocimientos pasaron a otros pueblos. Pero creo yo que sin esa ¨chispa¨ inicial, quizas la humanidad seguiria siendo agricultores y recolectores

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    1. Totalmente cierto Ale, es una de las tantas razones por las que la ecuación de Drake todavía es un ejercicio de especulación. Bien podría estar lleno de mundoos donde se desarrolla una vida inteligente de tipo pre-industrial, con los cuales nunca podríamos comunicarnos a la distancia (ni enterarnos de su existencia). En la novela 2010, de Clarke, se muestra un pantallazo de la (supuesta) vida que se desarrolla en las profundidades del oceano de Europa, una de las lunas de Júpiter. Allí se ve que hay vida inteligente rudimentaria, pero que la misa no puede evoolucionar, entre otras cosas, por algo tan simple como vivir debajo del agua. El vivr debajo del agua, entre otros problemas, tiene que no se posible desarrollar la siderurgía, y por ende, no podes pensar en una industrialización tecnológica. En fin, es un debate interesante sobre el que podemos especular (y mucho) pero que me temo que por mucho tiempo más no tendremos posibilidad de verificarlo. Abrazo

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  2. Ahh, y otra cosa, si bien es cierto que el indice de factibilidad es el mas alto hallado hasta ahora. Proxima centauri es una enana roja con menos del 10% de radiacion que el sol. Por lo que creen que fueron muy optimistas en considerarla dentro de la zona habitable de la estrella.

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    1. Es cierto, es una enana roja con 10% menos de radición que nuestro sol, pero el planeta Proxima b se halla mucho más cerca que la Tierra del sol, por ende, está más expuesto a la radiación solar. Después está la cuestión de que puede haber acoplamiento de marea, que el plaenta muestra siempre la misma cara hacia Proxima Centauri, pero bueno, eso tampoco tendría que ser una condición prohibitiva para la existencia de vida. Habrá que esperar más noticias al respecto. Salu2

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  3. Patricio, creo que nunca leí un texto tan completo, serio - y a la vez soñador - sobre el tema. Leer esto fue un viaje en si mismo, realmente te felicito y gracias por regalarnos todo este trabajo de investigación. Me dieron ganas hasta de mirar Contacto, 2001 etc etc, pero tengo que corregir una tesis ahora que me acuerdo...! Abrazos y me saco el sombrero.

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    1. Gracias Sergio :) Me alegro que te halla gustado. Lo tenía a medio escribir hace rato, pero tomé el envión con las últimas noticias (las cuales apenas si tuvieron un segundo de atención en los noticieros). Te recomienndo que, una vez que superes el trauma/calvario de la tesis (¡animos!), renuncies a leer artículos técnicos y te pongas al día con la saga 2001. Abrazo

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