viernes, 13 de septiembre de 2013

2001 - 2010 - 2061 - 3001

No me volví loco, al menos no más de lo que ya estaba, ni es una adivinanza matemática. Se trata de la saga de novelas de Arthur Clarke, "Odisea en el espacio". Hace unos días terminé de leer la última de ellas (3001), y pude cerrar la historia que comencé, como es mi costumbre, por la mitad. A fines de 2010 leí, como para ser consecuente, 2010 Odisea dos (ver aquí), y hace unos meses conseguí el resto de la saga y me aboqué a leerlas en la secuencia cronológica natural.

Decir algo sobre esta saga, y sobre el autor, es casi innecesario. Creo que hay miles de textos escritos sobre él. Escritor y científico, comenzó su carrera como especialista en radares, durante la Segunda Guerra Mundial, y continuó luego por estudiar matemáticas y física. Sus estudios sentaron las bases, entre otras cosas, de los satélites en la órbita geoestacionaria (por eso también se la llama Órbita de Clarke). Su incursión en el género de la ciencia ficción se dio a fines de la década de 1940, con sus primeros cuentos y novelas.

El monolito negro, de proporciones 1 x 4 x 9, que altera el curso de la evolución de los primeros homínidos [Fuente]

sábado, 7 de septiembre de 2013

Visto y leído: Preservando el pecio de Bahía Galenses

Hace un par de años dediqué un par de entradas al pecio (resto de un naufragio) que se halla cerca de Punta Cuevas, más exactamente, en el sector de la costa denominado como Bahía Galenses. En aquel lugar, a un centenar de metros de la costa, se hallan los restos de un barco del siglo XIX, que quedaron a la vista a principios de este siglo. Debido al aumento de la erosión costera, producto de la desaparición de médanos, afloraron estos restos y desde entones se ha estado investigando acerca de su origen e historia. Se los ha denominado como "Bahía Galenses II" (BGII), para distinguirlos de otros restos que hay cerca de allí, identificados como BGI. Al parecer los restos ya estaban cuando arribaron los colonos galeses, el 28 de julio de 1865 (ver testimonios de Lewis Jones y Thomas Jones), y podría pertenecer al barco ballenero Dolphin, que zozobró en la zona de Península Valdés en 1850, y cuya tripulación fue rescatada por Piedra Buena.

Desde hace un tiempo se viene dando un debate en torno a este pecio (y por extensión a los otros que hay en las costas de Madryn), acerca de como preservarlo. En el caso particular del BGII, se estuvieron manejando diversas alternativas, pero finalmente se optó por preservar los restos in situ, cubriéndolos para evitar actos de vandalismo, y a su vez para proteger a los bañistas que andan por el lugar. De esta forma se  brindará una protección adecuada de los restos arqueológicos al imitar las condiciones ambientales previas a su desenterramiento, manteniendo la humedad, evitando la erosión, y reduciendo la actividad biológica.

Afiche de difusión. Agradezco a Hugo Álvarez, de la APC, y a Any de Sousa Joao, de la Secretaría de Cultura de la provincia de Chubut, por los créditos de la foto.

La municipalidad de Puerto Madryn, en conjunto con la Asociación Punta Cuevas, la secretaría de cultura de la provincia del Chubut, y la Asociación de Guías de Turismo Profesionales de Chubut, ha realizado una visita guiada al lugar, para poder apreciar el pecio tal como se encuentra ahora. La semana del 16 al 20 de septiembre se procederá a cubrir el pecio con bolsas de arpillera plástica rellenas con suelo-cemento (mezcla de limo, arena y cemento) que se endurece en contacto con el agua. A partir de entonces pasará a estar oculto quien sabe por cuantos años más. Esperemos que sean pocos, y que pronto todos podamos apreciar los restos de este barco en algún ambiente acondicionado para tal fin.

Nota del 13/Septiembre/2013: Les paso un par de enlaces adicionales de la Secretaría de Cultura del Chubut donde se pueden ver fotos de la visita guiada al BGII, y sobre los preparativos para el operativo de preservación de los restos del naufragio.