sábado, 23 de marzo de 2013

Operación Golfo Nuevo (1958)

Este es uno de los tantos temas que tengo en carpeta hace varios meses. Por uno u otro motivo no encontré el tiempo hasta ahora para tratarlo, pero, si no surge nada que me obligue a dejarlo, voy a continuar en al menos dos entradas más. Los submarinos intrusos en las costas del Golfo Nuevo, en 1958 y 1960, y en el Golfo San Jorge, en 1959, me han intrigado desde hace mucho, desde que me contaron la historia durante mi niñez. Su historia sigue rodeada de un aura de misterio, con demasiadas hipótesis para explicarlo. No pretenderé desvelar el misterio aquí, pero al menos trataré de repasar los hechos y las conjeturas tejidas a su entorno.

Todo comenzó el miércoles 21 de mayo de 1958, unos kilómetros al noroeste de Bahía Cracker. Parte de la flota argentina se encontraba en las inmediaciones del Golfo Nuevo, realizando maniobras. Los cruceros General Belgrano, 9 de Julio y La Argentina se hallaban fuera del golfo, mientras que los destructores Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones y Santa Cruz, estaban en el golfo. Además, también estaban el buque taller Ing. Iribas y los remolcadores Sanavirón y Charrúa, además de algunos aviones de la Marina.

Mapa de la zona publicado por el diario La Nación (24/Mayo/1958). Dentro del golfo se hallaban cuatro destructores de la flota, mientras que fuera se hallaban los tres cruceros, que no participaron de la persecución al submarino.

La fuerza de destructores realizaba una práctica a 15 millas de Puerto Madryn. Se trataba de un ejercicio de ecodetección para adiestramiento de operadores sonaristas. A las 10:35 el destructor Buenos Aires obtuvo un inesperado contacto de sonar, que minutos más tarde clasificó como perteneciente a un submarino realizando maniobras evasivas. Informa de la situación al comandante de la fuerza de destructores, Contraalmirante D. Benjamín Moritán Colman, quien organiza una UASCA." (Unidad Antisubmarina de Caza y Ataque). Como primera medida, el Buenos Aires lanza una carga de profundidad intimidatoria a las 10:51.

domingo, 17 de marzo de 2013

Mi Land Rover Azul, de Hugo Covaro

Hace un par de días terminé de leer "Mi Land Rover azul - Pequeñas historias del desierto", de Hugo Covaro, un libro de cuentos ambientados en la Patagonia profunda. Hugo Covaro es un escritor patagónico que tenía pendiente desde que leí la selección de cuentos de Julia Chaktoura. En mi último paso por Madryn lo encontré de casualidad en una conocida librería y no dudé en comprarlo. Es un libro muy cortito, apenas 98 páginas que comprenden 12 cuentos y algunas fotos, pero muy intenso. Será porque amo esta tierra o porque leí o viví alguna que otra cosa parecida a las que cuenta Covaro, no lo sé, pero el libro me gustó mucho. Los lugares, los paisajes, las personas... todo tiene ese aura mágico, casi irreal, de la Patagonia profunda.


Como muestra les dejo un breve extracto de uno de los cuentos. Muy recomendable para aquellos que quieran sentir y evocar esas tierras lejanas. Pero bueno, me dejo de tanto palabrerío para que pueda hablar el mismo autor. Nos vemos en la próxima.

"Aquella noche el buscador de flechas soñó con indios. Sin que se apercibieran de su presencia los veía pasar silenciosos, saturados de una resolana sepia, cargando los cueros y las varas de los toldos. Algunos llevaban arcos tan altos como un hombre y cerraban la caravana mujeres llenas de sombras acunando el débil pulso del fuego, que latía en tiznados cántaros de barro cocido. Cuando pensó que se alejaban, alcanzó a ver a un indio, que como sonámbulo, buscaba en la tierra amarillenta algo que había perdido y necesitaba recuperar. Un movimiento instintivo le guió la mano hasta el bolsillo de la campera y con angustia comprobó que estaba vacío.
Se despertó con un grito y hasta que entendió que estaba soñando un miedo torturante le secó la garganta. Las primeras luces del día trajeron también los ruidos familiares con que despierta la vida en el campo patagónico.
Cuando pasó de nuevo por el lugar donde encontrara las trece flechas pudo ver que grandes rastros de pies desnudos habían dejado sus marcas en la greda amarilla."
Trece Flechas - Hugo Covaro

viernes, 8 de marzo de 2013

El naufragio del vapor Presidente Roca

Después de un silencio prolongado, vuelvo con el tema de los naufragios en la zona de Península Valdés. Hace tiempo que lo tenía agendado, pero por una cosa u otra lo fui posponiendo. En pasado mes de enero estuve por Madryn y me pude hacer una escapada hasta el lugar donde se hallan los restos del vapor Presidente Roca, en las inmediaciones de Punta Cantor. Pero antes de hablar de esto, voy a comenzar por el principio de la historia. El vapor Presidente Roca era un carguero mixto botado en julio de 1896, con el nombre original de Maceio, para la empresa alemana Hamburg Süd. Tenía 91 metros de eslora y 12 de manga, con capacidad de carga de 4130 toneladas (TPB), y una tripulación de 40 hombres, y podía transportar 300 personas en 2º clase más 12 en 1º clase. En 1902 fue incorporado a la empresa argentina Línea Nacional al Sud (más que una empresa en sí, era un servicio de la Hamburg Süd), con el nombre de Presidente Roca y destinado al cabotaje entre los puertos de la Patagonia.

Vapor Presidente Roca [Fuente: Histarmar].