viernes, 30 de agosto de 2013

Algunas referencias sobre emprendimientos pesqueros en el Golfo Nuevo a principios del siglo XX

Hace poco más de un año publiqué una nota dedicada a Bahía Cracker, y las ruinas del saladero que allí se hallan. Como parte de la investigación, me encontré con bastante material dedicado al tema, donde se coincidía que la primera fábrica de conservas que operó en Argentina estuvo radicada en Madryn. Unos días después recibí un comentario del señor Hugo Álvarez, en el grupo de Facebook Madryn Olvidado quien me puso al tanto de que en el año 1898 el periodista Payró ya había visto los galpones en Bahía Cracker, y posteriormente complementé este dato con el testimonio de Moisset, quien alegó haberlos visto en 1899 [ver aquí]. Eso terminó por intrigarme más, por lo que redoblé la búsqueda de información al respecto.

Andrés Jozwicki, en su libro "Historia de los puertos de Chubut", dice que:
"Se registra como uno de los primeros establecimientos para la elaboración de pescado en la zona, el instalado en Bahía Cracker cerca de 1900. Bahía Cracker se ubica en la parte interna del Golfo Nuevo, a unos 15 kms de Punta Ninfas.
Aquella planta fue construida por la familia Daleoso, emparentados posteriormente con la familia Corradi y fue una fuente de trabajo para la radicación en la zona de la familia holandesa Den Dulk.
Los materiales para su construcción fueron desembarcados directamente sobre la bahía y como no disponía de frigorífico, la conservación de la materia prima se dispuso bajo tierra, en una especie de sotano.
El método de pesca era con chalanas (pequeños botes de madera con remos) fabricadas por los mismos pescadores. Las compras se realizaban en Madryn, aunque no había caminos que lo conectaran. Muchas de esas compras se realizaban por trueque de mercadería"

A continuación sigue una descripción de la llegada de la familia Den Dulk a la zona, en 1920, y de la explotación del emprendimiento en Bahía Cracker. El origen del emprendimiento sigue siendo confuso, ya que Jozwicki dice que era de la familia Daleoso, Payró dice que era de Eyroa, y Moisset dice que era de Solier. Lo que sí se confirma es que el establecimiento de Cracker es previo a los de Madryn.

Ahora bien, volviendo un poco a Madryn, hay numerosas referencias a que el primer emprendimiento pesquero fue la fábrica "La Primera", instalada en 1911. Sin embargo, hubo algún intento previo que se vio frustrado. En el año 1909 se presentó en el Congreso Nacional una iniciativa para solicitar el establecimiento de una fábrica de conservas en la ciudad de Puerto Madryn, a nombre de José María Carrera y Cia.

Caratula del expediente Nº550/1909 de la Cámara de Diputados [Gentileza del Archivo Parlamentario del Congreso]
Buenos Aires, Julio 26 / 909
Al Honorable Congreso de la Nación

José María Carrera y Ca, constituyendo domicilio legal en la calle Suipacha No 60, venimos á solicitar del Honorable Congreso, la siguiente concesión para establecer una Industria de Pesca en Puerto Madryn (Golfo Nuevo), con la correspondiente Fábrica de conservas, Salazón, Escabeche, etc, de pescado:

La concesión para pescar en Golfo Nuevo, será por diez años; (10 años) dándonos el Fisco el derecho á ocupar una zona de tierra en la rivera, suficiente para instalar la Fabrica, determinándola oportunamente, siendo entendido que su ubicación no estorbará el transito, y que en cualquier momento el Gobierno podrá ordenar el cambio de lugar, previo aviso de seis meses.

La pesca se hará con los aparatos y redes toleradas por las leyes en vigor, no incluyendose en este permiso la caza de Lobos marinos. Calculamos que en esta empresa, invertiremos para su iniciación no menos da doscientos mil pesos moneda nacional.

Instalada la Fábrica, nos comprometemos á admitir en sus faenas y en los trabajos de mar hasta el cincuenta por ciento del personal de jóvenes Argentinos proporcionados por el Gobierno, de los asilos de menores.

Existiendo buques extranjeros que clandestinamente se dedican á la pesca de Lobos marinos, contrariando las Leyes en vigor, vigilaremos y denunciaremos toda infracción que descubramos.

A los seis meses de acordada esta concesión, daremos principio á los trabajos y á los seis meses subsiguientes, se iniciará su explotación.
Parte de expediente Nº550/1909 de la Cámara de Diputados [Gentileza del Archivo Parlamentario del Congreso]


El expediente pasó por las manos de la División de Ganadería, Zoología y Policía Veterinaria, frente a la cual se encontraba el naturalista Fernando Lahille. Éste declara que le parece "improcedente acordar permisos legislativos que vendrían á constituir privilegios por representar derogaciones parciales de la ley prohibitiva de 9 de Octubre de 1880" [8/Nov/1909]. Como parte del argumento adjunta dos informes adicionales correspondientes a dos solicitudes denegadas previamente. Una es de marzo de 1906, y la otra de marzo de 1908, y ambas parecen corresponder a los Sres. Galup y Agulla, aunque no está claro si también se trata de solicitudes de pesca en el golfo Nuevo o en otro lugar de la costa patagónica.

Finalmente, el expediente termina con un pedido del mismo Lahille: "Entre tanto podría decirse á la Comisión de Agricultura de la H. Cámara de Diputados que devuelva á V.E. el pedido de los Srs. José M. Carrera y Cia para tenerlo en cuenta como á tantos otros que con anterioridad han pedido lo mismo y que esperan que el H. Congreso derogue la prohibición sin objeto y altamente perjudicial de la ley de 1880."

Al parecer, la ley de pesca de 1880 condicionó en forma notoria el desarrollo pesquero del sur argentino. En este caso afectó a un posible emprendimiento que no pudo ver la luz en Madryn. Dos años después, en julio de 1911, se estableció en Puerto Madryn una pequeña fábrica de conservas que se denominó “La Primera”, de la firma Mardesich y Depolo, la cuál también se vio afectada por la ley de 1880.

En fin, el tema de las primeras fábricas de conservas de pescado en la zona patagónica da para largo. Como siempre, seguiré investigando sobre el tema (y sobre otros...), e iré agregandolas al blog. Quiero aprovechar a agradecer al personal del Archivo Parlamentario del Congreso, que me facilitó estas copias de este expediente. Nos vemos en la próxima entrada.

4 comentarios:

  1. dan ganas de empujar el reloj para el otro lado y hacer como Andrew Harlan en "el fin de la eternidad".... pura nostalgia, patagónico.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay veces en las que me gustaría tener, sino la máquina del tiempo, al menos una pantallita de TV para dar un vistazo hacia atrás. En cuanto a "el fin de la Eternidad", es uno de mis 1001 libros pendientes. Saludos, de patagónico a patagónico :)

      Eliminar
  2. Gracias Patricio. Ojala estas historias de pioneros inspiren la reconstrucción de nuestra industria pesquera

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Fernando por tu comentario. Con que sirva para concientizar y no olvidar, me alcanza, pero comparto tu anhelo.

      Eliminar