domingo, 23 de diciembre de 2012

El Plus Ultra

Una cosa lleva la otra, y el ordenar papeles me llevó a una vieja página web (que ahora solo puede verse en archive.org), y eso a unas fotos y videos personales. Por si no se entiende, paso a explicarme mejor. Estaba clasificando unos papeles sueltos que estaban dentro de unas carpetas que traje de la casa de mi madre, para ver si había algo para tirar de todo eso, y me encontré con una impresión de una página web que trataba sobre el Plus Ultra. Por curiosidad quise acceder a dicha página y me encontré con que no existía más. Como buen terco que soy me metí en archive.org y la encontré. La página en sí no decía mucho, pero todo este proceso de búsqueda me hizo recordar una visita al museo del transporte de Lujan, un sitio de lo más interesante. En dicho museo están, entre otros, el velero de Vito Dumas, los restos embalsamados de los caballos Gato y Mancha, la carretilla del vasco Larregui, y el Plus Ultra.

La llegada del Plus Ultra a Buenos Aires, tal como lo publicó el diario ABC de España el 11 de Febrero de 1926.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Otras cosas que vi durante 2012

Hace un tiempo que decidí dividir un poco las aguas de lo que escribo. Si bien el blog es multitemático, no hay que mirar mucho para darse cuenta que prevalecen los temas relacionados de una u otra forma con la Patagonia. No puedo evitar la tentación de escribir sobre algunas otras cosas que no tienen nada que ver, como investigación espacial, historia en general, curiosidades, o cosas personales. Sin embargo, hay cosas sobre las que prefiero no desviarme demasiado, teniendo en cuenta que cada artículo me lleva de uno a varios varios días de trabajo, y prefiero compartir por otro canal, como el de mi cuenta personal en Facebook. A lo largo del año voy compartiendo enlaces con temas que me resultaron interesantes pero que evito profundizar para que no me saquen de la línea de trabajo pensada. Ya tengo unas doce entradas con diferentes grados de elaboración a las que no logro hacer converger, así que mejor no distraer con más. Sin embargo, me pareció interesante, al igual que el año pasado, hacer un rápido racconto de las que son más importantes o simplemente, las que más me gustaron. Ahí vamos:

sábado, 8 de diciembre de 2012

Reflexiones sobre la Patagonia: inmensidad, soledad, y algo más

A esta altura del año no voy a seguir excusándome por mis largos silencios. El trabajo, la familia, y otras cosas del acontecer cotidiano se han apropiado del 95% de mi tiempo. El 5% restante, que en otro momento me servía para escribir, leer, googlear, contestar los correos electrónicos, usar el Facebook, sencillamente ya no me alcanza. Tengo varias cosas en danza que me ocupan la mente, y no me rinde el tiempo frente al teclado. Así que... voy a dejar de quejarme y voy a ir directo al grano.

En un artículo que escribí hace más de dos años me referí a algunas de las impresiones de Darwin a su paso por la Patagonia. El naturalista inglés destacaba el carácter, a su juicio, negativo de la región, pero terminaba por rendirse a su hechizo de una manera que no podía explicar:
"Cuando evoco los recuerdos del pasado, se representan en mi memoria muchas veces las llanuras de la Patagonia, a pesar de la conformidad en que se hallan todos los viajeros en afirmar que aquello no son otra cosa que miserables desiertos. Casi no pueden atribuírsele sino caracteres negativos; no hay, en efecto, habitaciones, agua, árboles ni montes; apenas se hallan algunos arbustos raquíticos. ¿Por qué, pues, han hecho en mí, y no soy único ejemplo, tanta impresión aquellos desiertos? ¿Por qué las pampas, todavía más llanas, aunque más verdes y más fértiles y que por lo menos son útiles al hombre, no me han producido impresión semejante? No trato de analizar estos sentimientos, pero en parte deben provenir del libre campo abierto a la imaginación. Las llanuras de Patagonia son ilimitadas; apenas puede atravesárselas; por eso son tan desconocidas; parece que desde hace siglos deben hallarse en el estado en que hoy se ven y que para siempre han de seguir sin cambio alguno en su superficie. Si, como suponían los antiguos, fuese la tierra plana y rodeada por una faja de agua o por desiertos, verdaderas hornazas, imposibles de atravesar, ¿quién dejaría de experimentar profunda, aunque indefinida sensación, al borde de esos límites impuestos a los conocimientos humanos?"
La inmensidad y la soledad de la Patagonia (Salar del Gualicho, Río Negro)