viernes, 31 de agosto de 2012

Importaciones y exportaciones a través de los puertos patagónicos (1919-1932)


En el libro "La Patagonia y sus problemas", del coronel José María Sarobe (1935), encontré una interesante tabla comparativa donde se muestra la evolución del movimiento comercial en los puertos patagónicos en el período 1919-1932. El autor no provee las fuentes de esos datos, pero teniendo en cuenta que el libro fue escrito como parte de un concurso de trabajos profesionales del Ejército, estimo que tienen algún grado de veracidad, no tanto por el Ejército en si mismo, sino por pertenecer a un organismo estatal (bueno, esto último bien podría ser una contradicción, pero es un debate que creo ajeno a esta entrada).

Todos los montos están expresados en pesos oro ($oro). Entiendo, aunque tengo alguna que otra duda, que se refiere a los pesos argentinos de oro, monedas emitidas a fines del siglo XIX durante el gobierno de Julio A. Roca (Ref1-Ref2). Tanto en el caso de las importaciones como de las exportaciones, se excluye el movimiento de cabotaje. Los datos de las importaciones que se muestran empiezan en 1919, porque antes de ese año los puertos patagónicos eran puertos francos y no se llevaba un registro de aduanas.

Puertos patagónicos incluidos en el libro de Sarobe.


lunes, 27 de agosto de 2012

Medir el tiempo con estilo

Esta es una entrada un poco descolgada para este blog, pero es una pequeña colección de cosas curiosas que tienen que ver con el tiempo que terminó por tentarme a escribir estas líneas. Más que del tiempo se trata de como lo medimos, o mejor aún, de como visualizamos esa medición. Por eso es que decidido hacer una especie de Top 5 de relojes, que paso a enumerar sin mayores preámbulos:

5- El reloj de los colores: se trata de un original reloj para la PC creado por el diseñador Jack Hughes. La idea es representar la hora sobre un fondo de color que va cambiando a cada segundo, de acuerdo a la hora representada. En otras palabras, el color del fondo es el que corresponde a al representación hexadecimal de la hora actual. El reloj está disponible para descargar para distintas plataformas (Mac, Windows o Android).


The Colour Clock: Nótese el cambio de color de fondo al pasar el tiempo.

jueves, 16 de agosto de 2012

El muelle Piedra Buena, a través de los años

El muelle Luis Piedra Buena, a veces denominado como el "muelle viejo", cumplió 102 años el pasado Enero. Su figura internándose en las aguas del Golfo Nuevo acompaña a la ciudad desde aquellos tiempos donde había solo una decena de casas y una terminal de ferrocarril. Antes de su construcción hubo otro muelle, un poco más precario, ubicado unos 500 metros al norte, que fue desguazado poco tiempo después de la inauguración del Piedra Buena. Tengo entendido que se llamó muelle Roca, pero no tengo una referencia confiable a mano en este momento como para asegurarlo. Creo recordar que en mi infancia aún se podían adivinar los restos de pilotes de ese antiguo muelle, pero hoy en día no queda nada

En primer plano, el desaparecido muelle Roca (o de Guttyn Ebril, como también se lo conoce debido a que éste fue su constructor). Detrás se ve el muelle Piedra Buena en plena construcción. El puñado de casas a la derecha es Puerto Madryn. Se destaca el ferrocarril sobre el muelle Roca, y los barcos en rada. La foto la obtuve del grupo de Facebook Madryn Olvidado.
El muelle nuevo, como se lo llamó en su momento (ironías del destino, luego sería conocido como muelle viejo), fue construido para mejorar las operaciones de carga y descarga, e incorporaba entre otras cosas a un par de grúas. Fue habilitado al servicio público por decreto el día 3 de Enero de 1910, e inaugurado en forma oficial el día 11 del mismo mes. Al respecto, dice un breve artículo de la revista Caras y Caretas del 29 de Enero de 1910:

"El 11 del corriente se inauguró en Puerto Madryn el muelle nuevo, obra que facilitará mucho las operaciones de carga y descarga de los buques, tanto por las comodidades de atraque que ofrece, como por estar dotado de dos grandes guinches.
A la ceremonia asistió el gobernador del territorio y numerosos invitados de Rawson, Trelew y Gaiman. El muelle pertenece a la empresa del ferrocarril del Chubut, la cual repartió medallas conmemorativas. La fiesta estuvo muy animada, descollando un almuerzo campestre que se sirvió en la ribera y una reunión en el Hotel Nuevo."

Ceremonia de inauguración del muelle. Llama a atención la bandera del Reino Unido en primer plano [Fuente: Caras y Caretas (1910)].

miércoles, 8 de agosto de 2012

Visto y Leído: Curiosity ya está en Marte

Agosto comenzó con todo, cargado de compromisos y actividades. Es por ello que hace más de una semana que no puedo dedicarme a escribir. Pero no quiero dejar para el tiempo para citar algo que ocurrió el pasado lunes: la llegada del MSL (Mars Science Laboratory) a Marte, o para ser más preciso, el amartizaje del vehículo de exploración (rover, en inglés) Curiosity

Marte, visto por el telescopio espacial Hubble [Fuente Wikimedia].

La noticia ha sido cubierta ampliamente, aunque con calidad dispar, en todos los medios, y por supuesto, en la blogósfera. Que un robot haya llegado a Marte no es una novedad, porque se ha enviado una treintena de aparatos desde la década del 60, aunque con una cifra nada desdeñable de fracasos (en esto lo rusos tienen el primer puesto). La novedad en este caso es la envergadura de la misión. El vehículo Curiosity tiene un tamaño y una masa similar a un mini Cooper, y carga con 75 Kg de instrumental científico. Para tener una idea, el Sojourner, que formaba parte de la misión Mars Pathfinder (1997) apenas pesaba 10 Kg en total, y los conocidos Spirit y Opportunity (2004) pesaban 180 Kg con unos 10 Kg de instrumental. Otro de los aspectos tecnológicos más importantes fue la maniobra de amartizaje, que a diferencia de las misiones anteriores, se realizó con una combinación de un paracaídas y una grúa con retropropulsores. Fue todo un prodigio de la ingeniería, y en cierta forma, podría decirse que también una obra de arte.

Imagen artística del descenso de Curiosity, con la grua equipada con retropropulsores [Fuente: NASA]

viernes, 3 de agosto de 2012

El Terror

La primera palabra que se me viene a la mente al pensar en el libro de Dan Simmons es Frío. Quizás es la casualidad de que este invierno ha sido uno de los más fríos de la última década, pero mucho me temo que si lo hubiese leído en pleno Enero (siempre refiriéndome al hemisferio sur) la sensación hubiese sido la misma. Es frío lo que se siente al ponerse en la situación de los hombres de la expedición de Sir John Franklin, que desapareció mientras buscaban el paso del noroeste, una vía para pasar del Atlántico al Pacífico sin tener que ir hasta el Cabo de Hornos. Esta expedición pasó a la historia no por hallar esa de vía marítima (de hecho, no la encontraron), sino por desaparecer. Zarparon el 19 de Mayo de 1845 de Inglaterra, y después del último contacto con un barco ballenero, el 28 de Julio de 1845, nadie volvió a verlos. Lo poco que se sabe de la expedición se ha podido reconstruir con el paso de los años, gracias a una nota hallada en un mojón, y a algunos restos desperdigados por la Isla del Rey Guillermo. La expedición estaba compuesta por dos barcos, el Erebus y el Terror (hay que ponerle ese nombre...), y por 129 tripulantes. Soportaron tres inviernos congelados, uno en la relativamente reparada bahía de la isla de Beechey, y otros dos en algún lugar al noroeste de la isla del Rey Guillermo.