sábado, 27 de agosto de 2011

Narradores Patagónicos: Cuentos escogidos

Literatura sobre la Patagonia hay en cantidad y variedad. Desde los relatos de pioneros y exploradores del pasado hasta de los viajeros e historiadores actuales. Dentro de este variopinto conjunto se pueden encontrar grandes escritores, grandes relatos, y otros olvidables o prescindibles. Lo que no abunda demasiado, al menos hablando de literatura de alcance "masivo", son las obras de ficción de autores patagónicos. No digo que no existan, digo que suelen trascender no mucho más allá de las fronteras de sus propias ciudades. Sin embargo, hay muy buenos escritores y muy buenas historias que son oriundas de la Patagonia.

En la recopilación realizada por Julia Chaktoura, "Narradores Patagónicos: Cuentos escogidos" (ISBN 978-987-1744-05-3), hay una muestra de esto. En esa obra se compilan trabajos de 25 autores diferentes que tienen el común denominador de ser patagónicos (nativos o por adopción), haber nacido antes de 1960, y estar vivos al momento de la edición de este libro. Los cuentos, si bien cubren distintos temas y tiempos, comparten una atmósfera común. Al leer sus páginas se puede sentir la presencia de la meseta infinita, de los arbustos grisáceos, el viento frío, la soledad, y el sacrificio. Algunos de los relatos son puramente de ficción, pero otros son relatos de vida contados por los mismos autores, y sirven para echar un vistazo en esta geografía tan especial. Para mi fue una grata sorpresa encontrarme con autores que me eran desconocidos, como Carlos Abadie, Hugo Covaro, Wálter Cazenave, Nohry Fueyo, Fernando Gónzalez Carey, Raúl Rithner, y Angel Uranga. No es que el resto de los autores no sean buenos, sino que éstos que mencioné son los que de una u otra manera me "llegaron".


"Narradores Patagónicos" es una muy buena forma de entrar en contacto con la literatura patagónica profunda, esa que lleva las marcas y el espíritu de la región. Desde mi posición de lector amateur, sin un enfoque especialista sobre el tema, lo recomiendo.

sábado, 20 de agosto de 2011

El LRO encuentra al Lunar Orbiter 2


Hace unos días encontré esta noticia de pura casualidad, como casi todo lo que encuentro por la web, mientras buscaba información sobre las sondas lunares. En el website www.space.com publicaron un artículo titulado Weird Moon crater may be crash site of old NASA spacecraft (Un extraño cráter lunar puede tratarse de lugar de impacto de una vieja nave de la NASA), en el cual se comenta que el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) fotografió una zona en el lado oscuro de la Luna en la que parece verse el impacto de una vieja sonda lunar de la NASA. El LRO es una sonda estadounidense destinada a la exploración lunar, con la cual se ha relevado el mapa más completo y detallado de nuestro satélite. En 2009 había encontrado, entre otras cosas, los sitios de alunizaje de los módulos Apolo. Ahora parece ser que ha encontrado el sitio de impacto de la sonda Lunar Orbiter 2, la cual estudió la Luna entre los años 1966 y 1967.  Esta sonda fue estrellada en octubre de 1967, luego de cumplir con su misión, que entre otras cosas, permitió estudiar los posibles lugares para el aterrizaje de las misiones Apolo. Parece ser que 44 años después el LRO ha dado con los restos de esta sonda pionera en la exploración espacial.


Posible lugar de impacto del Lunar Orbiter 2 [gentileza www.space.com]


Comentario añadido el 07/Sept/2011: El blog Eureka acaba de publicar una nueva nota sobre este tema, donde se trata el tema de los sitios de alunizaje de las misiones Apolo y las misiones robóticas Lunojod. Son especialmente impactantes las imágenes en las que se ven las huellas dejadas por los astronautas. Para más información, les recomiendo la nota "Viendo los lugares de alunizaje del Apolo como nunca"

martes, 16 de agosto de 2011

Los mapas de Arkham e Innsmouth

Uno de mis géneros literarios favoritos es el conocido como "terror", además de la ciencia ficción, la historia, las crónicas de la Patagonia, y la divulgación científica. Este genero ha sido, a mi entender, incorrectamente menospreciado y relegado. Si bien hay malos, y realmente muy malos, libros de terror, también los hay otros que son excelentes, verdaderas joyas. Además, los libros malos no distinguen el género, sino que abundan en todas las clases y tipos.

Howard Phillips Lovecraft es uno de los básicos a la hora de empezar a hablar de terror. Si bien hoy en día el estilo de escritura de H.P. Lovecraft suena algo anticuado y por momentos predecible, es un hito inevitable en el genero de terror. Ese estilo particular, su mitología de seres abominables y lugares olvidados, y la insoportable desesperanza de los protagonistas de sus historias marcaron a muchos escritores de su época y posteriores. A ese genero en particular se lo llama "horror cósmico", y es la evolución del horror gótico del siglo XIX y las historias de fantasmas.

domingo, 14 de agosto de 2011

La goleta Lolita no pudo entrar a la caleta

Siguiendo con el recorrido de algunos naufragios de la zona de Península Valdés, hoy vamos a salir del Golfo Nuevo y vamos a zambullirnos en el océano Atlántico, más precisamente en la boca de la Caleta Valdés. Allí se encuentran los restos de la goleta Lolita, una embarcación de bandera chilena que encalló en la restinga de Punta Cantor en el año 1905, cuando trataba de refugiarse en el interior de la caleta. En ese lugar quedó varada, expuesta a las inclemencias del tiempo, aunque tanto su tripulación como su carga se pudieron rescatar.


Al igual que ocurre en otros naufragios que ya he comentado en el blog, la información sobre la embarcación y el incidente en sí mismo es escasa. En este caso se trata de un barco que encalló hace más de cien años, y las fuentes documentales son muy escuetas. De lo que he podido averiguar, lo poco que se sabe sobre este naufragio ha sido extraído del libro de Emilio Ferro, "La Patagonia como la conocí", pero no puedo asegurarlo de primera mano porque no cuento con tal ejemplar.

Cartel informativo emplazado en el sendero interpretativo de la Caleta Valdés [Marzo 2008].

lunes, 8 de agosto de 2011

Un atlas histórico mundial

Me encantan algunas herramientas interactivas que andan dando vueltas por la web. Hace unos meses le dediqué una breve entrada al buscador de palabras Google Ngrams, que nos permite ver como ha evolucionado el uso de determinadas palabras en la escritura a lo largo de los años. Ahora quiero pasarles el dato de una herramienta tan interesante como aquella: el atlas histórico mundial interactivo, que abarca un período de tiempo que vas desde el 3000 a.C. hasta nuestros días. Se trata de una aplicación desarrollada por el equipo Geacron (desconozco quien está detrás de esto) que tiene por objeto representar los mapas geopolíticos de cualquier región o país del mundo en el rango de años antes mencionado. Esto es de enorme utilidad para aquellos aficionados, o simples curiosos (como yo), que gustan de la lectura sobre hechos históricos, y que a veces nos sentimos perdidos con la ubicación de países que ya no existen. Es además, entre otras cosas, una poderosa herramienta de estudio apta para todo público.

domingo, 7 de agosto de 2011

Dos vueltas de tuerca acerca del ajedrez

El ajedrez es un juego fascinante. Quizás por ello es que ha trascendido los siglos y sigue vigente al día de hoy. Desde los míticos partidos entre los grandes maestros del ajedrez hasta las últimas competencias que enfrentaron al hombre con la máquina, el ajedrez ha captado al atención del público en general, incluyendo a los que no sabemos casi nada de él. Apenas conozco las reglas básicas de los movimientos, y su práctica me ha demostrado mi total incapacidad en el juego. Sin embargo, me sigue resultando atractivo. Mucho se ha escrito sobre él, tanto desde la táctica y estrategia asociada como desde el ámbito de la ficción. Me viene a la memoria en este momento la novela "El ocho", de Katherine Neville, donde la historia gira en torno del llamado Ajedrez de Carlomagno. También recuerdo un cuento de Edgar Allan Poe, "Los crímenes de la calle Morgue", donde hay un interesante razonamiento sobre el ajedrez y las damas, donde se analiza cuál de los dos involucra un mayor grado de análisis estratégico.

Una vez puestos en situación, voy al grano con el contenido de esta entrada. En realidad se trata de dos enlaces que encontré, como no podía ser de otra manera, en el blog Microsiervos. Dos ideas curiosas que giran en torno al ajedrez y que quiero compartir desde este sitio. En primer lugar está el ajedrez circular para tres jugadores, un tablero circular sobre el que se disponen tres juegos de piezas completos.
 

Las reglas de juego permanecen casi inalteradas, a excepción de algún retoque en el movimiento de las torres y los alfiles. A las clásicas blancas y negras se les suma un juego de piezas grises. Este ajedrez para tres hace más complejo el juego, ya que crea situaciones inexistentes en el original. Por ejemplo, situaciones de jaque o jaque mate de uno o dos jugadores, o combinaciones de aperturas nuevas. No tengo idea como se hace en el caso de que uno de los jugadores sea derrotado (¿se quitarán las piezas del tablero?), si la partida sigue; o como hacen para comer los peones de dos jugadores lindantes.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Reflexión nocturna a la luz del velador

Diez años atrás Puerto Madryn era más chico, especialmente después del ocaso. No digo veinte, treinta o sesenta años, sino simplemente diez años atrás. En realidad no es que por las noches se achicase físicamente, sino que al desaparecer la luz solar la ciudad parecía encogerse. A diferencia de las grandes urbes, donde el cemento y las luces se extienden hasta el horizonte visible (horizonte reducido por ese mismo cemento), en Madryn se percibía el límite entre la ciudad y el campo, entre lo urbano y lo agreste. Un gran manchón de luces encerrado entre el golfo y la meseta. En ese entonces había menos luces y más espacios oscuros en la inmensidad de su noche. El circuito urbano era vistoso y poco animado; y la gente parecía tener menos prisa. No es que ahora se ande mucho más apurado, pero sin duda todo se movía un poco más lentamente en aquel entonces. 

El tiempo siguió corriendo y el mundo ha cambiado mientras tanto. Diez años pasaron, y Madryn ya no es igual, como tampoco lo soy yo, ni ninguno de los que la recorrían en las noches de invierno. Ya se fueron aquellos sábados a la noche donde siempre había alguna excusa para dar una vuelta, tomar algo en alguno de los lugares de paso obligado, y tener esas interminables charlas sobre la vida, las cosas, los sueños, y quien sabe cuantos otros temas. Sin embargo, las frías y serenas noches de invierno eran tan nostálgicas como las de hoy. Basta asomarse a la calle un rato para ver que, a pesar de que Madryn ha crecido, aún se puede sentir ese latido del pasado, esa paz y quietud de otro tiempo, agazapado a la vuelta de una esquina o al final de un camino.

P.D.: Como lo dice el título, es una reflexión escrita hace unas semanas a la luz del velador, insomnio mediante, luego de un paseo nocturno por la ciudad.