domingo, 29 de mayo de 2011

Cañadón Lagarto

Al escuchar, o leer, por primera vez este nombre se me vino a la mente la imagen de un desolado paraje, un inhóspito lugar abrasado por el sol y el viento. No sé cómo llegué a ese nombre, fue una de esas búsquedas en la red donde comienzo por "A" y sin darme cuenta termino en "Z". Como sea, el nombre Cañadón Lagarto no evocó en mi ninguna idea más colorida o motivadora. Pero después de averiguar un poco más comprobé con sorpresa que Cañadón Lagarto era mucho más que eso. Si bien se trata de un paraje algo aislado, sobre una meseta a 780 metros sobre el nivel del mar, sin agua y con escasa vegetación, tuvo una historia breve pero intensa, de la mano de los primeros colonos que llegaron al sur de Chubut. Hoy en día es un pueblo fantasma, apenas una ruina silenciosa en el medio de la Patagonia.

Imágenes de Cañadón Lagarto [gentileza de Alejandro Aguado]
Cañadón Lagarto no se generó de la nada porque el ambiente fuese propicio, sino a pesar de que no lo era. Surgió gracias al ferrocarril, ese mismo que hoy también ha desaparecido. Como ya he comentado en otra ocasión, el ferrocarril patagónico quedó trunco a poco tiempo de nacer, lo condenaron a muerte y lo sepultaron. Los ramales de Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, y Puerto Deseado tuvieron algunas décadas de funcionamiento, la promesa de un futuro brillante y después nada. Ni los rieles han dejado, al menos en Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. Si no me equivoco el ramal Puerto Deseado - Las Heras aún cuenta con los rieles, cosa que deja lugar a la ilusión de que vuelva a rodar en algún momento. Pero volviendo al origen de esta entrada, Cañadón Lagarto surgió como punta de riel en 1911 y luego se convirtió en una parada intermedia del ramal Comodoro Rivadavia - Sarmiento. Gozó de cierta prosperidad, incluso compitiendo con la economía de la vecina Comodoro Rivadavia, hasta la década del '30, en donde empezó un lento e inexorable declive. Para 1950 solo quedaba la estación de tren y una tienda de ramos generales, y para la década del sesenta Cañadón Lagarto ya estaba muerto, poblado solo por fantasmas y vagos recuerdos. El resto de la historia siguió de la mano de la muerte del ferrocarril: clausura del ramal, desmantelamiento de la estación, levantamiento de los rieles. Fin de la historia.

Mapa de la zona, donde se aprecia el trazado del ferrocarril entre Comodoro Rivadavia y Sarmiento, y la estación Cañadón Lagarto [gentileza Lodelpampa]

viernes, 20 de mayo de 2011

El hombre cruzado de brazos

Ir para donde va la masa, para donde es arriado el manso rebaño, es bastante fácil. No se necesita mucho más que  mirar a los que están al lado y copiar su comportamiento, o como mucho esperar la orden de alguien que dice estar al mando. Tampoco es muy difícil aislarse con una parte de esa masa y hacer todo lo contrario al resto. A fin de cuentas se trata de una versión reducida de lo mismo, seguir o imitar el comportamiento de un grupo, por más que éstos digan representar lo contrario a los otros. Lo realmente difícil es tomar una postura diferente cuando todos alrededor han decidido hacer algo que puede estar mal, cuando todos han perdido la cabeza y no hay forma de hacerlos entrar en razón. Lo difícil es hacerlo solos, cuando no hay nadie alrededor que se haya dado cuenta de que eso está mal, cuando el resto hace la vista gorda. Sin embargo todos, absolutamente todos, tenemos la posibilidad de decir "NO" en determinadas circunstancias de la vida. Decir "NO" a la masa, a la locura imperante, a la insensatez, al rebaño sumiso y/o obsecuente. Como dice el viejo refrán, una imagen vale más que mil palabras, por lo que voy al grano con la reflexión. Hay una foto tomada en Hamburgo, en 1936, en la fase de pleno crecimiento del nazismo, cuando Adolf Hitler fue al acto de botadura del velero de la marina alemana Horst Wessel. Los operarios del astillero, que estuvieron presentes en el acto, saludaron con el típico gesto de la mano derecha firme, en alto, para afirmar su fidelidad al Führer. Sin embargo, en el medio de la masa estaba August Landmesser, un trabajador de los astilleros Blohm und Voss, quien se permaneció cruzado de brazos en el medio. Ese gesto, en apariencia mínimo, es un ejemplo de objeción de conciencia y entereza.
August Lansmesser, cruzado de brazos al medio [Gentileza de En la trébede]
 
August Lansmesser, cruzado de brazos al medio (zoom) [Gentileza de En la trébede]

viernes, 13 de mayo de 2011

Pink Floyd: Dos noticias y un aniversario

La semana que termina me sorprendió con dos noticias sobre Pink Floyd que son inesperadas, al menos para mi. Por un lado se ha anunciado el lanzamiento de una nueva recopilación de material discográfico, denominada "Why Pink Floyd...?", que reune los 14 discos de Pink Floyd en una única colección llamada "The Discovery Collection". Exceptuando los discos en vivo, como Delicate sound of thunder o P.U.L.S.E., están todo los discos de estudio, tanto de la época Waters como post-Waters. Para los que no quieran comprar de nuevo los 14 discos, hay otras dos ediciones disponibles, llamadas "Experience Edition" e "Immersion Edition", que están dedicadas a las obras cumbre de Pink Floyd: The dark side of the Moon, The Wall, y Wish you were here. En el primer caso se trata de un disco remasterizado, con un nuevo libro (booklet) y algo de material adicional. En el segundo caso incluye eso y más material adicional, memorabilia, arte, etcétera. Desconozco el precio al que salen a la venta estas ediciones, pero estimo que no va a ser muy económico.

La otra noticia con la que me desayuné, o mejor dicho merendé, es que ayer se reunieron los tres integrantes de Pink Floyd que aún viven para interpretar dos temas en vivo en un recital en Londres. Según dice la nota, tocaron durante 8 minutos en el O2 Arena y luego se retiraron. No he podido confirmar que tipo de evento se trataba, pero está claro que su presentación fue toda una sorpresa para el público. ¿Se vendrá a tan mencionada vuelta de Pink Floyd? Ya no está Wright, y es cierto que ya no son ningunos pibes (rondan los 65 años en promedio), pero bueno, la ilusión siempre está.

sábado, 7 de mayo de 2011

La guerra de los mundos, año por año

Herbert George Wells fue uno de los pioneros de la ciencia ficción moderna, si no es "El" pionero. Escribió sobre los tópicos más tradicionales de este género literario: invasiones extraterrestres (La guerra de los mundos), viajes en el tiempo (La máquina del tiempo), experimentos genéticos (La isla del doctor Moreau), y un largo etcétera. Así como Julio Verne fue un visionario acerca de lo que el hombre iba a concretar en el siglo XX, H.G. Wells fue un visionario respecto de lo que era e iba a ser seguir siendo ciencia ficción durante todo el siglo. Su novela más conocida es, a mi entender, La guerra del los mundos, sobre la cual se han hecho algunas adaptaciones cinematográficas con diversa fidelidad al original. Allí están la clásica de 1953, donde cambiaron a los trípodes por naves voladoras, y la más nueva, de 2005, donde los trípodes salen de bajo tierra. Vaya cada uno con su gusto, a mi me gustaron ambas, una por su tono retro y otra por la espectacularidad. Creo que hay alguna versión en blanco y negro de La guerra de los mundos, pero me es imposible confirmar ese dato por ahora. Pero lo que no es tan conocido sobre esta historia son las reediciones ininterrumpidas del libro, que se han realizado desde 1898 hasta el día de hoy, en todo el mundo. Años tras año, La guerra de los mundos es editada nuevamente, en uno o varios países, y sigue ocupando un nicho importante aún hoy, después de mas de 110 años de su salida a la venta. De esto me enteré en la página de Chez Zeus, donde se han tomado el trabajo de reunir 399 carátulas de La guerra de los mundos, correspondientes a diferentes años y países. Es muy interesante ver las evoluciones de las portadas, el arte, y como algunos estilos de principios de siglo se reflotaron 60 o 70 años después para diseñar las tapas de las ediciones más nuevas. Vale la pena dar un vistazo a la web, pero como muestra les dejo algunas de las que me parecieron más interesantes.

En primer lugar, una de las portadas ilustradas más antiguas, editada en 1899 en los Países Bajos. Se destacan dos trípodes marcianos estilizados, en blanco y negro, y lo que parecen ser casa y árboles a sus píes.

Editorial Cohen Zonen, año 1899, idioma: neerlandés [gentileza Chez Zeus]

lunes, 2 de mayo de 2011

Adios a Ernesto Sábato

El sábado pasado, 30 de Abril, falleció Ernesto Sábato a los 99 años de edad, en su casa de la localidad de Santos Lugares. Cualquier cosa que pueda decir acerca de él es trillada, ya que a un solo click del Google se puede encontrar toda su vida y obra. Escribió tres novelas, numerosos ensayos, presidió la CONADEP, recibió el premio Cervantes de literatura en 1984, y un largo etcétera de hitos. Obtuvo un doctorado en física en la Universidad Nacional de La Plata, y pudo trabajar en lugares tan prestigiosos como el laboratorio Curie de París y el MIT, antes de abandonar la ciencia y dedicarse completamente a la escritura, a mediados de la década del 40. No soy el mejor indicado para hablar acerca de él y su obra, ya que mis lecturas acerca de Sábato se reducen a poco más de un libro: El Túnel, y parte del conocido Nunca Más, que aún tengo pendiente de releer. Así que tengo una deuda con sus libros, como con muchos otros, debido a la imposibilidad de leer todo lo que se escribe. Si embargo, guardo un recuerdo muy bueno de la lectura del El Túnel, por lo que voy a recordar a Sabato con un breve extracto de dicho libro. Mis palabras ya están de más, así que me despido y los dejo con las palabras de Sábato. Hasta la próxima.
¡La hora del encuentro había llegado! Pero ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían comunicado? ¡Qué estúpida  ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intocable... No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser de piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera su vida normal, la vida agitada que llevan esas gentes que viven afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándome muda y ansiosa (¿por qué esperándome? ¿y por qué muda y ansiosa?); pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo lejos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado.

El Túnel, Capítulo XXXVI - Ernesto Sábato