miércoles, 30 de marzo de 2011

Estoy ocupado, pero...

Ya se termina Marzo, y nuevamente estoy con todos los frentes ocupados. Sin embargo, como me sucede muchas veces, algunas de estas ocupaciones nos son prioritarias, pero se gana el lugar con excusas como la urgencia u otras similares. Eso me hizo acordar a un artículo que leí hace un par de meses en el blog Francis (th)E mule Science's News sobre el tema de la procrastinación o posposición, algo así como la acción de posponer las cosas para más adelante. Cito una parte del mencionado artículo:
“La procrastinación es el hábito de aplazar las cosas que deberíamos hacer, enredándonos en tareas menos importantes o incluso gastando nuestro tiempo deliberadamente en cosas que nos obligamos a creer que son más perentorias. Todo ello por miedo, por pereza, porque analizar demasiado algo nos lleva a la parálisis… porque nuestro cerebro está diseñado para ello.“

La misma red de redes, Internet, en sí misma una fuente infinita de procrastinación. ¿Quién no se ha visto tentado por revisar nuevamente el correo electrónico, o más aún, el Facebook? ¿y dar un vistazo a las noticias del día? También podemos incluir a aquellos que se dan una vuelta por algunos de los blogs a los que siguen (me declaro culpable de esto último).
"Según el psicólogo Gary Marcus, entre el 15 y el 20 por ciento de todos los adultos se ven crónicamente afectados; y no puedo por menos que preguntarme si el resto sencillamente miente. A la mayoría de las personas les preocupa la tendencia a postergar; en general la describen como algo malo, perjudicial y estúpido. Y, sin embargo, casi todos incurrimos en ella.“

Como será de extendido el problema de la procastinación que hasta hay un sitio web dedicado a este tema: www.procrastinacion.org, "el arte de la postergación". Han diseñado un breve cuestionario de ocho preguntas que califica tu nivel de procastinación. A mi me dio como dudoso, algo así como que la procrastinación merodea por mi casa.

Bueno, en fin, todo esto era para resumir que estoy ocupado, pero algunas de las cosas que me ocupan bien podrían esperar. Voy a tratar de deshacerme de algunas de ellas para la próxima... pero de eso mejor me encargo mañana.

domingo, 20 de marzo de 2011

Adiós, Tierra del Fuego

Hay libros que son una grata sorpresa en el camino. Me refiero a que hay veces en que nos encontramos con libros que no figuraban en nuestra lista de buscados. Así como entramos en un supermercado a buscar una caja de leche y salimos con el carro lleno hasta la mitad, también sucede que en la librería compramos un libro diferente al que buscábamos. Esto fue lo que me pasó con el libro de Jean Raspail, "Adiós, Tierra del Fuego", un libro que desconocía y que compré con curiosidad hace unos meses.


jueves, 17 de marzo de 2011

Geocities ya no está... pero quedó Reocities

Recuerdo con cierta nostalgia que en los comienzos de Internet, en aquella época donde usaba Altavista y no Google, experimenté en forma muy rudimentaria con la construcción de una página web, aprovechando el alojamiento gratuito proporcionado por Geocities. Era una plataforma muy simple, fácil de usar, que permitía al usuario amateur diseñar y construir páginas web que iban desde la austeridad espartana hasta las muy recargadas. En aquellos tiempos (segunda mitad de los '90) estaba en la universidad, y junto con una compañera de estudios empezamos a subir trabajos a la web, con el fin de compartirlos con otras personas. Enorme fue la satisfacción cuando recibimos algunos mails de otros países, como Colombia y Chile, donde nos agradecían por el material compartido. Fue por esos días cuando Yahoo! adquirió el portal Geocities por el módico precio de 2800 millones de dólares. Era el auge de las "puntocom", y se creaban empresas a cada rato, con precios exorbitantes y utilidades dudosas.

Al finalizar la universidad, la página quedó olvidada y durmió durante un tiempo, juntando polvo y telarañas virtuales. La volví a retomar hace unos años, cambié toda la página principal, reorganicé la información, y me dispuse a convertirla en algo útil, tanto para mi como para los eventuales visitantes. Pero el ímpetu me duró poco, y la vorágine de cosas de la vida real, no virtual, no me dejaron dedicarle su tiempo, por lo que las actualizaciones se empezaron a espaciar. Un día, a principios de Abril de 2009, recibí un correo inesperado: "Geocities va a cerrar". Efectivamente, Yahoo! había decidido cerrar Geocities, porque había quedado desactualizada respecto de la nueva realidad de los blogs, Facebook, Youtube, y tantas otras novedades. Cito a Ariel Torres en su artículo de Abril de 2009:

"Símbolo de la primera etapa de la Era de la Participación, cuando empezamos a descubrir que la Web no era tan sólo una vidriera, sino un espacio para publicar nuestros textos, fotos y videos, GeoCities falló en adaptar su modelo a la Web 2.0. Pero dejó su marca."

miércoles, 9 de marzo de 2011

Como depredan nuestro mar

Hoy les dejo una simple imagen, una de esas que habla por si sola, sin necesidad de comentarios adicionales. El servicio de información satelital del NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) tiene en su página web una serie de mapas satelitales donde se puede apreciar el grado de contaminación lumínica que existe en diversas partes del planeta. Un vistazo rápido a Europa, Estados Unidos o el sudeste asiático es contundente. La Argentina, a excepción de Buenos Aires y su zona de influencia, aparece bastante oscura. La oscuridad es más notoria en la Patagonia, donde los puntitos de luz son rápidamente asociados a las ciudades más importantes y el resto es todo negro. Sin embargo, cuando vemos la imagen satelital que comprende las costas de la Patagonia, nos encontramos con que hay una gran aglomeración de luces... varios kilómetros mar adentro. Las imágenes hablan por si mismas, ¡hay más iluminación mar adentro que en ciudades como Puerto Madryn, Trelew o Comodoro Rivadavia! Eso nos da una idea de la cantidad de barcos que pululan por esa zona, y de como se están depredando y agotando nuestros recursos pesqueros. Les dejo una imagen correspondiente a 2003 y otra de 2009. Sin palabras, está de más cualquier cosa que agregue. Nos vemos en la próxima.

Año 2003

Año 2009

martes, 8 de marzo de 2011

Genealogía para principiantes

He olvidado el porqué, o mejor dicho, cuál fue la sucesión de eventos que despertó mi inquietud, pero de alguna manera sucedió. Quizás fue mi interés por la historia, por las cosas del pasado, que me llevan a zambullirme en relatos sobre las vivencias de personas que caminaron por esta tierra hace mucho (o no tanto) tiempo. Un vistazo rápido a mis enlaces favoritos muestra que sigo algunos relacionados con la historia, especialmente de mi país, o de la Patagonia, mi Patria Chica, e incluso sobre la historia mundial. Si, la historia es un tema que me interesa bastante. Por otro lado, y ligeramente emparentado con los asuntos históricos, esta el tema de la familia. La mía es una familia bastante típica de la Patagonia, donde mis abuelos llegaron de uno y otro lado y empezaron de nuevo, dejando sus raíces y familias en la otra punta del país. La vida me llevó a alejarme, primero por estudios y después por trabajo y matrimonio, de la Patagonia y de mi familia, aumentando esa sensación de vacío, de ruptura entre lazos generacionales. Si bien vuelvo todas las veces que puedo a mi "bunker" emotivo, Puerto Madryn, la realidad es que no estoy todos los días. Por estos u otros motivos que se me escapan a mi razonamiento en este momento, me puse a investigar un poco en la genealogía, en la historia familiar... y ahí empezó el viaje.

El primer hito en la búsqueda generacional que recuerdo surgió de una noticia que leí en un diario online (creo que era La Nación) hace unos años, que hablaba sobre el trabajo realizado por la Fundación Agnelli y el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (Argentina) sobre la digitalización de la información migratoria correspondiente a los italianos llegados a la Argentina entre los años 1882 y 1920. El banco de datos argentino contiene aproximadamente 1.020.000 fichas correspondientes a los italianos llegados a Buenos Aires en aquellos años. En ese momento tuve la curiosidad de averiguar si alguno de mis bisabuelos aparecía en aquel banco de datos. Sabía a ciencia cierta que todos mis abuelos eran nacidos en el país, pero desconocía el nombre y procedencia de mis bisabuelos. Consulte a mi madre por los nombres y me largué a buscar. El resultado de la búsqueda fue decepcionante, los apellidos italianos que tenía eran demasiado comunes y las posibles variantes eran demasiadas. El resultado era tan amplio que se convertía en inútil, por lo que abandoné la búsqueda en un corto tiempo.

sábado, 5 de marzo de 2011

La balandra Colomba

Recorriendo la costa de Madryn, unos mil metros al norte del muelle Piedrabuena se pueden apreciar los restos del naufragio de la balandra Colomba (o Columba, hay algunas discrepancias al respecto). Según define la RAE, una balandra es una embarcación pequeña con cubierta y un solo palo.



Ver mapa más grande


jueves, 3 de marzo de 2011

Cuando la portabilidad se medía en (muchos) kilogramos

Revisando unas fotos del año pasado me encontré con una curiosidad interesante para compartir. En Enero de 2010 estuve de visita en Trevelin, el "Pueblo del Molino", por tercera vez. En dos ocasiones previas había visitado el lugar, siempre con distintas compañias, y merecía una nueva visita. A diferencia de las veces anteriores, no solo visité el Museo Cartref Taid, más conocido como la Tumba del Malacara, y la represa de Futaleufú, sino que pude visitar el Museo Histórico Regional, que funciona en las instalaciones de lo que fue en su tiempo el Molino Andes. Este mueso es uno de los más importantes de la provincia de Chubut, en lo que respecta a cultura e historia Galesa, y a todos los aspectos de la colonización de esa zona de la cordillera. De por sí el museo necesitaría de toda una entrada completa en este blog para hacer una descripción solo superficial. En sus salas se acumulan innumerables piezas de valor histórico y unas cuantas curiosidades dignas de contemplar.

Estaba por terminar la recorrida al museo en aquel entonces, cuando me llamó al atención un instrumento acomodado en un estante. La sala en cuestión estaba dedicada a la vida y el trabajo en las primeras décadas del siglo XX, y se podían apreciar muchas herramientas, incluyendo algunas tan voluminosas como una cosechadora y un Ford T. Pero el instrumento que me llamó la atención fue uno que se relaciona con mi profesión, que es la ingeniería electrónica. No pude averiguar el año de fabricación, ni el origen, pero con solo saber su funcionalidad fue suficiente:



Pues sí, se trata de un "tester portátil". Para que tengan una idea del tamaño, vean las lámparas en la parte superior. Una hermosa pieza de ingeniería electrónica, construida con válvulas y con mucho metal. Los criterios de miniaturización y portabilidad han variado notoriamente en el último siglo, y día a día nos sorprenden con cosas más pequeñas que pueden hacer cada vez más tareas. Sin embargo, en aquella época, quien sabe, de la década del '20 o '30, ese aparato, tan voluminoso, y sin duda muy pesado, era un equipo portable. Así que ya saben, para aquellos que se quejan de que el celular les abulta en el bolsillo o que la notebook les pesa en el hombro, piensen que podrían haber nacido 70 u 80 años atrás y hubiesen tenido que salir a hacer una medición de campo con ese tester portátil.

Esto es todo por hoy, nos vemos en la próxima. Hasta siempre.