sábado, 25 de septiembre de 2010

Versiones de la Patagonia, de Jorge Fondebrider

La historia es una ciencia, o disciplina, que estudia los acontecimientos ocurridos desde que el hombre empezó a documentar lo que hacía y lo que le pasaba. Desde el mismo instante en que un escriba egipcio describió el maravilloso triunfo de su faraón en una batalla, o un filósofo chino narró las bondades de su emperador, la historia empezó a construirse. Luego, cuando un desconocido de la corte Hitita dejó escrito que en realidad la batalla la habían ganado ellos, y otro filosofo chino contó que le emperador en realidad era un tirano brutal, la historia empezó a multiplicarse y extenderse. Porque, claro, la historia no es una ciencia exacta. Si bien los hechos son únicos y lo sucedido no acepta dualidades, la forma de interpretar el pasado depende en gran manera, por no decir completamente, del punto de vista del que analiza esos sucesos pasados. Cuando digo “punto de vista” me refiero a un concepto que abarca tanto la formación intelectual del sujeto que analiza, como sus prejuicios, la cultura de la que forma parte, el lugar geográfico desde donde hace su análisis e incluso la cantidad de información de la que dispone. La formación del sujeto condicionará la capacidad de entender ciertos eventos, menospreciando determinadas acciones y ensalzando otras. Sus prejuicios operarán de la misma forma, condenando o salvando a algunos personajes en función de un juicio previo llevado a cabo sobre otros sujetos similares. La cultura de la que forma parte encarrilará los pensamientos de cierta forma preestablecida socialmente, o todo lo contrario, si el estudioso es de naturaleza rebelde o critica y discrepa de su propia cultura. El lugar geográfico no es un condicionante menor, la visión cosmopolita de las grandes urbes condenará a los pueblerinos por su aparente limitación en la visión, mientras que estos despreciarán la visión de la gran ciudad por considerarla lejana de los eventos históricos que los atañen. Por último, la cantidad de información disponible es un factor esencial: el estudioso que se basa en una única fuente de información indefectiblemente estará atado a la visión de él o los redactores de esa fuente. El que lo haga sobre varias fuentes diferente podrá, por lo menos en lo que a condiciones de trabajo se refiere, hacer un análisis más completo.

Toda esta rebuscada introducción es una excusa para hablar sobre el libro “Versiones de la Patagonia”, de Jorge Fondebrider (editorial Emecé). Leí el libro hace un par de meses y desde entonces que tengo ganas de escribir una breve reseña sobre él. El autor presenta en esta obra una recopilación de fuentes y versiones acerca de distintos temas que se relacionan con la Patagonia, desde los tiempos anteriores a la llegada de los conquistadores (o colonizadores, según sea el caso) hasta principios del siglo veinte. El libro presenta una mezcla de versiones, de ahí su título, sobre temas tales como los indios, las provincias, los colonos, los científicos, y un largo etcétera. Algunas de estas versiones se contradicen abiertamente, como las relativas a la Colonia Galesa, por ejemplo, y otras coinciden en términos generales, aunque con matices propios y bien definidos. Cito el caso particular de la Colonia Galesa porque me resulta muy familiar, por Madryn y toda la historia que lo rodea. En el capítulo 14 se describe brevemente, entre otras cosas, lo sucedido el 11 de septiembre de 1865,  cuando se fundó Rawson y se produjo el primer izamiento de la bandera Argentina en la zona (cuatro días después). La versión del reverendo W.C. Rhys es:
"... fue breve e interesante, acompañada de las usuales hurras, vivas y descargas de rifles, una lengua franca que los colonos podían entender y a la que se unieron de corazón."
Por otro lado, W.M. Hughes contradice abiertamente a Rhys, diciendo que:
"... en medio de un silencio absoluto. El izamiento de la bandera argentina, aquel día, asestó un golpe mortal a la idea de una colonia galesa. No obstante, no hubo de parte de los pobladores la más mínima expresión de protesta. ¿Es éste el resultado de los heroicos sueños de una colonia galesa? Indudablemente, éste es."


 

lunes, 20 de septiembre de 2010

Chubut: Video del Bicentenario

Como bien es sabido por estas latitudes meridionales, el 2010 es el año del "Bicentenario". Lo es tanto para la Argentina como para Chile, México, Colombia, Venezuela, y Ecuador; sumando al resto de los países latinoamericanos en los siguientes años. En Argentina se ha conmemorado el Bicentenario de la Revolución de Mayo con una serie de desfiles y actos realizados en todos los pueblos y ciudades, la edición de libros, programas de televisión, e incluso el lanzamiento de una serie de cinco monedas conmemorativas de un peso que aluden a las cinco regiones geográficas del país. Como parte de la campaña de promoción institucional, la provincia de Chubut ha lanzado un video, hace un par de meses, con imágenes de la provincia, enmarcado en los eventos del Bicentenario. Más allá del Bicentenario en sí, que da para escribir largo y tendido, simplemente quiero compartir este video, que como chubutense de alma me gusto mucho. Se los dejo para que lo disfruten, y me despido por ahora, en busca de algo más de tiempo libre para escribir sobre otros temas.




miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los multimillonarios de Zimbabwe... o el absurdo de la hiperinflación

Esta breve entrada es más bien una curiosidad notafilica que quiero compartir con todos. No se trata de nada nuevo ni exclusivo, sino un comentario breve, como el que puede darse en una charla ocasional con un mate como excusa. Algunos de los que me conocen saben que soy un coleccionista (muy) amateur de monedas y billetes, e incluso alguna que otra estampilla. Es un hobby en parte heredado de familiares varios, y en parte adquirido debido a mi propia personalidad. Tengo una cierta manía por clasificar, ordenar, guardar, que se ajusta a la perfección con los canones de la numismática y la notafilia (y la filatelia, ya que estamos...). No soy un experto, para nada, sino que más bien soy un aprendiz en estos temas. Si le echan un vistazo a los enlaces favoritos que están a la derecha de la página, encontrarán algunos de los portales donde se comparte y difunden temas relativos a estas disciplinas (algo así como pequeños "Facebook" de coleccionistas). Tampoco soy un entendido en temas económicos, en los cuales solo manejo las operaciones básicas: sumas y restas. El resto de la economía es un oscuro arcano para mi, con excepción del concepto de inflación, el cual es uno de los más tangibles y fáciles de verificar. Como buen argentino, conozco las consecuencias prácticas de los períodos inflacionarios e hiperinflacionarios, y cómo los billetes empiezan a acumular ceros a la derecha. Baste recordar que al momento de empezar a circular el Peso convertible, hoy en día  "Peso" a secas, el viejo Austral había llegado a acumular cinco ceros, con el billete de 500.000 Australes, que al cambio de aquel entonces eran unos 50 dólares estadounidenses. Los que tengan un par de años más que yo, recordaran un hito más elevado, que fue el billete de 1.000.000 Pesos (Ley 18188), emitido a principios de la década del ochenta. Ambos son un par de ejemplos de los sacudones de nuestra economía, siempre tan particular.

Sin embargo, los economistas y los coleccionistas saben que el caso de Argentina no es el peor a nivel mundial. El proceso hiperinflacionario en la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, los casos de Hungria y Grecia a fines de la Segunda Guerra Mundial, y Serbia durante la guerra de los Balcanes (1993), son ejemplos de paises donde se emitieron billetes de varios millones de Marcos, Pengös, Dracmas o Dinares. Y por supuesto, también está Zimbabwe, que es adonde quiero llegar.

Zimbabwe es un país de África, ubicado en la región sudeste del continente, lindando con Sudáfrica, Botswana y Mozambique. El país se formo a partir de la antigua colonia de Rhodesia del Sur, un fragmento más del complejo rompecabezas colonial dejado por los europeos durante la primera mitad del siglo XX. Como la mayoría de los países africanos, sufre de problemas crónicos de pobreza, violencia, crisis sanitarias, falta de democracia, y un largo etcétera. Se caracteriza por algunos atractivos naturales, y por las ruinas de Zimbabwe, la ciudad pétrea que da origen al nombre del país. Su presidente es el eterno Robert Mugabe, en funciones desde hace más de veinte años (treinta si se incluye el tiempo en que fue primer ministro).

martes, 7 de septiembre de 2010

Nuevo video institucional de promoción turística - Puerto Madryn

Como dije hace un par de días, estoy bastante ocupado. Pero me hice unos minutos de tiempo para compartir este video de promoción turística de mi querido Puerto Madryn. Simplemente me pareció muy lindo, y quiero compartirlo con todos. Hasta la próxima.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Revisando el diario de Darwin: Patagonia

El trabajo y las ocupaciones domésticas me han impedido trabajar sobre el blog en los últimos días. Sigo juntando material para publicar, pero no he tenido tiempo de procesarlo y escribirlo de manera adecuada. Por eso esta vez voy a dejar que hable otra persona, alguien con bastante más trascendencia que este humilde servidor: Charles Darwin. Como uno de los temas que me apasionan, y que también ha servido de excusa para crear este blog, es la Patagonia, decidí remitirme a uno de los textos más conocidos de este científico, llamado "Viaje de un naturalista alrededor del mundo". Rescaté de allí dos breves fragmentos que me parecen casi poéticos, y que en cierta manera reflejan una parte de mi sentir respecto a esa región, a esa Terra Ignota que llamamos Patagonia, en la cual viví muchos años, y en la que aún sigo viviendo a la distancia, en forma de escapadas, viajes fugaces, recuerdos y lecturas. Bueno, como dije, voy a dejar que hable Darwin, mientras yo espero para volver a escribir con un poco más de tiempo en futuras entradas. Hasta siempre.

Primer fragmento: el día 23 de Diciembre de 1833, el bergantín HMS Beagle ancla en las costas de Puerto Deseado, a los 47º de latitud, frente a lo que dice son las ruinas de un antiguo establecimiento español. Allí se quedan pocos días, menos de dos semanas si se tiene en cuenta que la siguiente anotación es del 9 de Enero de 1834, en Puerto San Julián. Durante la estancia, Darwin realiza una serie de expediciones por los alrededores, una de las cuales es citada de la siguiente manera:

"Un día expidió el capitán una lancha, al mando de Mister Chaffers, con provisiones para tres días, con objeto de reconocer la parte superior del puerto. Comenzamos por buscar ciertos manantiales de agua dulce indicados en una antigua carta española. Encontramos un puertezuelo en cuyo vértice corría un arroyito de agua salobre. El estado de la marea nos obligó a permanecer allí algunas horas, y yo aproveché este tiempo para dar un paseo por el interior de las tierras. El llano se componía, como de ordinario, de cantos rodados mezclados con una tierra que presentaba todo el aspecto de la creta, pero de naturaleza muy diferente. La poca dureza de estos materiales determina la formación de numerosos barrancos. En todo el paisaje no hay más que soledad y desolación; no se ve un solo árbol, y salvo algún guanaco que parece hacer la guardia, centinela vigilante, sobre el vértice de alguna colina, apenas si se ve ningún animal ni un pájaro; y sin embargo, se siente como un placer intenso, aunque no bien definido, al atravesar estas llanuras donde ni un solo objeto atrae nuestras miradas, y nos preguntamos: ¿desde cuándo existirá así esta llanura? ¿cuánto tiempo durará aún esta desolación?
«¿Quién puede responder? Todo lo que hoy nos rodea parece eterno. Y no obstante, el desierto hace oír voces misteriosas que evocan dudas terribles [P. Shelley, Mont Blanc: Lines written in the Vale of Chamouni]»"


Para los que no gusten de la traducción, que tiene sus falencias, les dejo el original:

"One day the yawl was sent under the command of Mr. Chaffers with three days' provisions to survey the upper part of the harbour. In the morning we searched for some watering-places mentioned in an old Spanish chart. We found one creek, at the head of which there was a trickling rill (the first we had seen) of brackish water. Here the tide compelled us to wait several hours; and in the interval I walked some miles into the interior. The plain as usual consisted of gravel, mingled with soil resembling chalk in appearance, but very different from it in nature. From the softness of these materials it was worn into many gulleys. There was not a tree, and, excepting the guanaco, which stood on the hill-top a watchful sentinel over its herd, scarcely an animal or a bird. All was stillness and desolation. Yet in passing over these scenes, without one bright object near, an ill-defined but strong sense of pleasure is vividly excited. One asked how many ages the plain had thus lasted, and how many more it was doomed thus to continue.
«None can reply -- all seems eternal now. The wilderness has a mysterious tongue, Which teaches awful doubt [P. Shelley, Mont Blanc: Lines written in the Vale of Chamouni]»"