sábado, 30 de septiembre de 2017

Un extraño meteorito en el atardecer de la meseta chubutense (1904)

La entrada de hoy más que una entrada es un comentario al paso. Lamentablemente estoy inmerso en esa etapa del año donde reparto el tiempo en veinte cosas diferentes, y todas demandan una porción más grande. Uno de los damnificados es el blog, pero ustedes no están acá para leer como me quejo, así que vamos a los hechos. Sigo guardando cosas en el freezer de los textos, todas a medio redactar, así que hoy voy por una pequeña curiosidad que leí mientras hojeaba el libro "Patagonias de papel" (Pablo lo Presti, Remitente Patagonia). Este libro reune las crónicas de viaje de dos personajes diferentes por la Patagonia de comienzos del siglo XX. Por un lado, las crónicas de María T. S. de Echezarreta, denominsdas "Un viaje al Chubut - Cartas descriptivas", de 1904; y por otro la crónica de Santiago Pusso, "Viajes por mi tierra" (1909). La primera transitó la Patagonia con objetivos evangélicos, mientras que el segundo lo hizo por razones comerciales. El suceso que a mi me llama la atención se encuentra en el relato de la primera, quien en su segunda carta cuenta una situación ocurrida en algún lugar del valle de Telsen durante el mes de agosto de 1904. Reproduzco el pasaje textualmente:
La tarde del 13 de Agosto fue para nosotros memorable, por haber visto la caída de un bólido a las 5 ½ p.m. el que nos dejó deslumbrados con su brillante luz, describiendo un inmenso arco luminoso, sin estrépito alguno, y yendo a perderse detrás de las montañas. El humo denso que dejó la estela quedó por espacio de veinte minutos en la atmósfera, hasta que desapareció completamente.

Tapa del libro "Patagonias de Papel"

viernes, 15 de septiembre de 2017

Adiós Cassini

Hoy, 15 de septiembre de 2017, llega a su fin una de las misiones espaciales más complejas y ambiciosas que encaró el ser humano. Se trata de la misión conocida como Cassini-Huygens, o simplemente Cassini, que estudió Saturno, sus anillos y lunas, desde 2004 hasta la fecha. Fue lanzada el 15 de octubre de 1997 de la estación de Cabo Cañaveral, y entró en órbita alrededor de Saturno casi siete años más tarde, el 1 de julio de 2004. El 25 de diciembre de ese mismo año el módulo Huygens se separó de Cassini y se dirigió a Titán, la mayor luna de Saturno. El 14 de enero de 2005, Huygens ingresó en la atmósfera de Titán y descendió a su superficie para recoger información científica. La misión Cassini-Huygens es la primera dedicada a Saturno y sus sistema de lunas (anteriormente había sido visitado por Voyager, pero "de pasada", y el módulo Huygens es el primer artefacto humano que desciende sobre una luna que orbita a un planeta diferente de la Tierra.

Imagen tomada el 28 de octubre de 2016. El Sol está, para ubicarse en la imagen, arriba a la derecha, a unos 25º por encima del plano de los anillos. La foto está tomada a 1,4 millones de kilómetros de distancia, con una escala de 80 kilómetros por pixel. Fuente: NASA/JPL.

jueves, 31 de agosto de 2017

La solitaria tumba de un marino inglés

La Patagonia esconde secretos en todos los rincones de su vasta geografía. Desde sus costas, que alternan apacibles playas con promontorios rocosos, hasta las alturas de la cordillera, pasando por las profundidades de sus lagos, el mar que la baña y, por supuesto, esa hipnótica y abrumadora meseta, la misma que Darwin no podía evitar recordar. Detrás de muchos de esos secretos se esconden nombres propios, personas que vivieron, sufrieron, amaron y murieron en la Patagonia. Uno de esos secretos se encuentra escondido en un lugar de Chubut que en el pasado fue frecuentemente visitado por navegantes de todas partes del mundo. Lo que sigue a continuación es la historia de un marino inglés que se encuentra sepultado en la zona de Santa Elena, al norte de la localidad de Camarones.

La tumba de George Ollier Crumby en Santa Elena. La cruz de madera parece datar de la época en que se sepultó el cuerpo, mientras que la placa es posible que haya sido agregada posteriormente. Las otras placas que rodean la tumba son homenajes de barcos de la Armada Argentina. La foto es gentileza de Héctor García.

martes, 8 de agosto de 2017

El Kaiser (también) naufragó en Puerto Deseado

No, no me confundí. Tampoco me volví loco (al menos no más de lo que siempre estuve). Me imagino lo que piensan: "Pero Patricio, si vos sabés que el Kaiser naufragó en Madryn. Es más, podés ver sus restos en la playa que lleva su nombre, al sur de Punta Cuevas y el Ecocentro". Sí, sí, ya sé, ya lo visité decenas de veces y ya hurgué en su historia hasta el hartazgo. Ya hablé largo y tendido de ese barco, en este, este, este y este artículo. Pero aún así, tengo que insistir, el Kaiser también naufragó en Puerto Deseado. ¿No me creen?. Pues los invito a seguir una historia zigzagueante que involucra otros nombres y que empieza muy lejos de la Patagonia, en Escocia, con un barco llamado Loch Nevis.

El Loch Nevis tal como lucía en el año 1898. Esta imagen corresponde a la colección de A.D. Edwardes, y se puede apreciar en la web de la State Library of South Australia.


lunes, 31 de julio de 2017

Siete

Siete años pasaron desde aquel 24 de julio en que puse online el blog, con aquella escueta entrada titulada "Primer día, primera zambullida". Las palabra de aquel entonces siguen vigentes. El blog sigue siendo un experimento personal, donde mezclo sueños, pasiones, trabajo, broncas, y un largo etcétera. En aquel entonces dije que la elección del nombre tenía un doble propósito. Por un lado, homenajear a la Patagonia, a mi tierra, a ese lugar que, a pesar de la distancia, lo siento como si viviese los 365 días del año allí. Por otro, la idea del infinito, concepto apasionante e indescifrable, tanto desde lo matemático como de lo científico y lo emocional.

Son siete años de altibajos, con entradas de diferente calidad, que al principio tocaban temas muy diversos y con los años se han ido concentrando mayormente en temas relativos a la Patagonia, con especial énfasis en Puerto Madryn, y a temas de índole científica. Incluyendo esta breve entrada de hoy, ya son 283 entradas (ups, un número primo, que grata sorpresa) a disposición de todo el mundo. Algunas no son más que un puñado de líneas, otras son extensos artículos fruto de meses de recopilación de material. Hay de todo, para todos los gustos.

Siete, en caracteres occidentales (tachado y sin tachar, para todos los gustos), árabes, japoneses, tailandeses, o hebreos. De fondo, el contorno borroso de sueños y recuerdos.

¿Qué pensaba hace siete años? que no sabía si esto del blog iba a ser un capricho pasajero, si me iba a enganchar, si alguien lo iba a leer. La sorpresa, muy grata por cierto, es que con los años he recibido numerosos comentarios (más de 200), he visto mis notas compartidas muchas veces en diversos grupos de historia regional en Facebook, y también he visto como mi blog era enlazado en artículos o listas de otros blogs. Reconozco que esto me infla un poco el ego, pero principalmente, me hace sentir bien saber que algo de lo que he compartido en el blog le ha sido útil a alguien.

Ya pasaron siete años. Ahora vamos por los ocho, con el desafío de no dejar caer ni la cantidad de artículos (ultimamente entre uno y dos por mes, un poco pobre) ni la calidad. Les aseguro que tengo al menos una veintena de artículos a medio redactar en mi PC, esperando un toque de inspiración o corroborar algún dato, y tengo en mente una veintena más. Ojala pueda concretar al menos un tercio de esto antes del próximo aniversario.

Estimados lectores constantes (esta frase se la robé a Stephen King), gracias por leer y por comentar. Espero seguir dando motivos para que, de tanto en tanto, se den una vuelta por esta Bahía Sin Fondo. Hasta siempre.

domingo, 16 de julio de 2017

Pequeñas reflexiones patagónicas de 1917

Hoy no voy a extenderme con largas recopilaciones de material ni nada por el estilo. Azares, nostalgias y vaya saber que otra cosa, me llevaron a reencontrar una breve reflexión editorial sobre la Patagonia que, a pesar de tener un siglo, en algunos aspectos podría leerse como nota de actualidad. El sábado 24 de febrero de 1917, hace 100 años y unos cuantos días, el semanario Golfo Nuevo publicaba una breve editorial titulada simplemente "Reflexionando", donde se meditaba sobre el desconocimiento de esta región por parte de las autoridades nacionales y los ciudadanos de la metrópolis.

Un hermoso (y helado) amanecer en Punta Cuevas [19/julio/2013].

viernes, 30 de junio de 2017

Caleta Hornos: El primer asentamiento europeo en la Patagonia (y la Argentina), detrás de una tranquera y un candado

El pasado mes de enero tuve la oportunidad de saldar, parcialmente, una deuda que tenia con mi provincia: visitar Camarones y alrededores. Algo, muy sintético, adelanté en las primeras entradas de este año, sobre la Ruta Provincial Nº1 y el naufragio del pesquero Chubasco. Tengo varias historias y curiosidades más en carpeta, que por razones de tiempo y organización aún no he podido publicar. Sin embargo, hoy voy a dedicar un espacio en este blog para hacer una pregunta: ¿Por qué no se puede acceder a Caleta Hornos? Aunque, quizás, antes de esa pregunta, debería contestar otra más básica: ¿qué es y por qué es tan importante Caleta Hornos?

Al centro de la imagen satelital se puede apreciar la Bahía Gil, y en el medio de ésta, una hendidura zigzagueante: la Caleta Hornos. Fuente: Google Maps.


Caleta Hornos es una de las tantas caletas que dan forma a la geografía costera de la provincia de Chubut. Al norte del golfo San Jorge y al sur de la bahía de Camarones, un enorme afloramiento de roca se interna en el Atlántico, dando origen al Cabo Dos Bahías y a multitud de caletas e islotes. Entre ellas se encuentra Caleta Hornos, al sureste, en las coordenadas 45°2'24" (sur), 65°40'58" (oeste). La razón que la hace particularmente atractiva, además de la belleza paisajística del lugar en sí mismo, es su relevancia histórica. Sí, porque en ese lugar tan distante e incomunicado de casi todo se produjo la primera fundación de un asentamiento español en las tierras de lo que hoy es la República Argentina, casi un año antes de que Pedro de Mendoza se estableciese en lo que hoy es Buenos Aires.

miércoles, 21 de junio de 2017

Malvinas, Von Spee y un barco fantasma

En estos día se cumplen 35 años del cese de hostilidades en las islas Malvinas (14/junio/1982) y 188 años de la designación del primer gobernador argentino en las Islas Malvinas, Luis Vernet (10/junio/1829). Revisando entre los laberintos de archivos de mi PC en busca de algo para publicar sobre este frío rincón de nuestra Argentina, encontré esta nota que había empezado a armar hace como dos años. Esta es la historia de una batalla que se libró en las aguas de Malvinas, pero no en 1833 ni en 1982, sino en 1914, en los primeros meses de la Primera Guerra Mundial. El título de la nota hace mención, justamente, a las islas Malvinas, por ser el escenario de la batalla, a Von Spee, por su trágico destino, y a un barco fantasma, porque no sería una historia marinera si no tuviera un barco fantasma en algún lado (y créanme que lo tiene).

La escuadra de Maximilian von Spee se reunió en el océano Pacífico al comienzo de la Primera Guerra Mundial, y de allí se dirigió al Atlántico sur, en busca de navíos mercantes enemigos. Allí encontraría un trágico destino en aguas de las islas Malvinas. Fuente: Subadictos.

Contexto previo: la batalla de Coronel

La Primera Guerra Mundial comenzó el día 28 de julio de 1914, con la declaración de guerra por parte de Austria-Hungría hacia Serbia, como respuesta al atentado del 28 de junio de 1914, que le costó la vida al archiduque Francisco Fernando y su esposa, herederos del trono de Austria-Hungría. Sin embargo, el atentado fue más bien una excusa, ya que el clima en la Europa de 1914 estaba preparado para el estallido de una guerra en cualquier momento. Como bien dice Jesús Hernández en su libro "Todo lo que debe saber sobre la Primera Guerra Mundial", en el verano de 1914 Europa era una gigantesca taberna en la que, aparentemente, todo el mundo bebía y departía amigablemente en medio de una camaradería animada por esos estrechos lazos familiares. Sin embargo, los recelos y las envidias no eran ajenas a esa reunión y flotaba un buen número de cuentas pendientes en el aire. Solo era necesario que los efluvios del alcohol patriótico comenzasen a crear una falsa euforia para que, en un instante, se pasase de la camaradería a la pelea multitudinaria.

domingo, 21 de mayo de 2017

El barco que nunca se rindió a los Aliados

Las aguas del golfo Nuevo guardan infinidad de historias y misterios por resolver. Naufragios, pioneros, sueños y viento confluyen en todas las épocas, dando forma a la trama histórica regional. Muchos de esas historias tiene insospechadas ramificaciones, conectando nuestro manso golfo con tierras lejanas y lenguas extrañas. Sin ir más lejos están los galeses, quienes desembarcaron en estas costas en busca de una utopía y en su lugar terminaron construyendo una identidad especial. También grandes sucesos de la historia mundial tuvieron alguna repercusión o eco en el seno del golfo Nuevo, como por ejemplo, las dos guerras mundiales. En particular hay una historia, que tiene todos los ingredientes de una novela, que se desarrolla en nuestro golfo durante la Primera Guerra Mundial, y que tiene un inesperado epílogo años después, durante la Segunda Guerra Mundial, a muchos kilómetros de distancia. Me estoy refiriendo al caso de vapor Bahía Blanca.

El vapor (o transporte) Bahía Blanca, navegando bajo bandera argentina (circa 1930). Foto extraída del libro "Apuntes sobre los buques de guerra de la armada argentina, 1810-1970", de Pablo Arguindeguy.


La Historia, con mayúsculas, registra el 28 de junio de 1914 como el día donde se desencadena la Primera Guerra Mundial. Si bien ese día solo hubo dos disparos y dos muertos (el archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, y su esposa, la duquesa Sofía Chotek), fue excusa suficiente para que, como si de un dominó se tratase, se produjera una escalada y la posterior declaración de guerra por parte de la mayoría de los países europeos. La guerra, que todos estimaban duraría unos pocos meses, se extendió cuatro años, desangró a Europa, y afectó la economía de medio mundo. Durante los primeros meses de guerra comenzó a notarse el impacto de la conflagración en la economía regional, y ya por agosto de 1914, había una preocupación seria y un aumento considerable en el precio de las mercaderías en los territorios nacionales de la Patagonia (semanario Golfo Nuevo del 8 de agosto de 1914).

sábado, 13 de mayo de 2017

Casos de ceguera paradigmática

Que tiempos aquellos cuando recibíamos cadenas de e-mails. La mayoría eran, literalmente, basura. Pero cada tanto había alguno bueno, algo curioso, gracioso, o simplemente interesante. Había uno de ellos, que recibí en más de una ocasión, y que con el paso de los años he visto replicado en una gran cantidad de blogs y redes sociales, que podríamos denominar "grandes metidas de pata", "profecías nunca cumplidas" o como dice el título de esta entrada, "casos de ceguera paradigmática". Se trata de una lista de frases históricas relacionadas con determinados avances científicos, las cuales habían quedado ridículamente retrucadas por el avance tecnológico. Si bien la mayoría de ellas está muy buena y suena creíble, siempre tuve la sensación de que había un un cierto tufo a mito urbano. Por eso me propuse ahondar un poco más en cada una de ellas. Les adelanto que mis resultados han sido exiguos. Salvo unas pocas, que pude confirmar en forma más o menos fehaciente su autenticidad, la mayoría se halla replicada hasta el infinito en la web, pero es imposible hallar una referencia concreta, un documento, una foto, o algo, que lo avale en forma concreta. Por esa razón he decidido dividir estas profecías en dos grupos, el de las verificadas y el de las que podrían ser mitos urbanos (o no, como diría un buen amigo).

Imaginar el futuro no es tarea sencilla. Los cambios de paradigmas que se producen cada cierto tiempo pueden dar por tierra nuestras más solidas profecías acerca del futuro. Por ejemplo, estas máquinas voladoras personales que una fábrica alemana de chocolates del año 1900 imaginaba para el año 2000. Fuente: Paleofuture.